NUESTRO HOGAR ES AUSCHWITZ: EXPLOTACIÓN HASTA EL EXTREMO

Posted on 6 enero, 2012

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civiles alemanesUn cuerpo que ellos supieron aprovechar al máximo: le tatuaron un número para ahorrarse el collar; le permitieron dormir por la noche el tiempo preciso para que pudiera seguir trabajando y comer durante el día; le dieron comida, la porción exacta para que su muerte no fuera improductiva. El camastro es el único espacio propio; el resto pertenece al campo, al Estado. Pero ni siquiera el lugar donde duerme, ni la camisa o la pala son suyas. Si se pone enfermo, se lo quitarán todo: la ropa, la gorra, la bufanda que ha comprado en el mercado negro, el pañuelo. Cuando muera le arrancarán los dientes de oro, cuya existencia ya conocían por los reconocimientos médicos. Quemarán su cuerpo, esparcirán sus cenizas sobre el campo para desecar los pantanos. A decir verdad, cuando los queman desperdician mucha grasa, muchos huesos, carne, energía. Y eso que hacen jabón con su carne, pantallas de lámparas con su piel y adornos con sus huesos. (…)

Trabajamos bajo tierra y sobre la tierra, bajo techado y a la intemperie, usando palas, picos y palancas. Trabajamos en la plataforma del tren, cargando sacos de cemento, colocando ladrillos o raíles del ferrocarril, vallando fincas, allanando el terreno con nuestros pies… Ponemos los cimientos de una civilización nueva y terrible. Ahora sé qué elevado precio pagaron otros en la Antigüedad. ¡Qué crimen espantoso fueron las pirámides de Egipto, los templos y estatuas griegas!

(BOROWSKI, Tadeusz: Nuestro hogar es Auschwitz, Alba editores, 2004, pag.58-59)

PREGUNTAS:

  1. ¿De qué forma se explotaba a los prisioneros en los campos de concentración?
  2. ¿Crees que la última afirmación sobre el jabón y las pantallas de lámparas es cierta o te parece una exageración?  Trata de averiguar en internet si hay algún otro testimonio o argumento que ratifique esta información.
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