NUESTRO HOGAR ES AUSCHWITZ: INERCIA DEL RECLUSO

Posted on 10 enero, 2012

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(La explicación a la pasividad del recluso en el campo -ver entrada anterior del blog- la da el propio autor unas páginas más adelante)

   ¿Crees que sin la esperanza en que un día se restablezcan los derechos del hombre podríamos aguantar un solo día en el campo? Es precisamente esta esperanza lo que hace que la gente se resigne a ir a la cámara de gas, lo que les impide rebelarse, lo que les sumerge en la inercia. Esta esperanza rompe los lazos familiares, obliga a las madres a renegar de sus hijos, fuerza a las esposas a venderse por una barra de pan y a los maridos a matarse entre sí. Y, en muchos casos, ni siquiera es la esperanza de un mundo mejor, sino simplemente la esperanza de sobrevivir, de tener algún día una vida tranquila y relajada. Nunca en la historia del hombre la esperanza fue tan grande, ni fue nunca tan negativa como en esta guerra, como en este campo. No nos enseñaron a librarnos de la esperanza, y por eso nos matan en las cámaras de gas.

(Tadeusz Borowski, Nuestro hogar es Auschwitz, Alba editores, 2004, pag.46)

Preguntas:

  1. Fíjate cómo un elemento aparentemente positivo, la esperanza en un futuro mejor, acaba en el fragmento de este texto  convertido en un elemento negativo. ¿Cómo se produce esa transformación de  una esperanza positiva a otra negativa?
  2. ¿Qué consecuencias tiene ese resto de esperanza en los reclusos del campo de exterminio?
  3. La conclusión sobre los prisioneros y su aparente insensibilidad aparece algunas páginas más adelante. Coméntala: “Somos insensibles como árboles, como piedras. Y permanecemos callados,  como árboles mientras los talan, como las piedras cuando se rompen”

            (BOROWSKI, Tadeusz: Nuestro hogar es Auschwitz, Alba editores, 2004, pag.67)

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