SÉPTIMO POZO: NIÑOS EN EL LAGER

Posted on 7 febrero, 2012

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En uno de esos días perdimos a Jossl. Un par de semanas atrás habíamos tenido ingresos: cuarenta chiquillos judíos húngaros de cinco a quince años y entre ellos un solo niño polaco. Jossl. Y entre nosotros a su hermano de Sosnowiec. Por más que protegíamos a los niños, se nos morían entre las manos. Ya en los primeros días tras su llegada murieron algunos, a santo de qué habían ido a parar ahí. Y cuando Jossl se desmayó trabajando en la maderería y los centinelas lo cubrieron de nieve con la pala, por divertirse, y el montón de nieve se movía y una mano diminuta se asomaba y ellos seguían echándole nieve y reían y fumaban cigarrillos, y cuando por la noche lo llevamos al campo, Jossl todavía no había muerto. Se había congelado y estaba rígido y por la noche en el barracón tenía el rostro blanco como el mármol.

(WANDER, Fred: El séptimo pozo, Galaxia Gutenberg, 2007, pag. 19)

PREGUNTA:

1. ¿Por qué era excepcional ver a niños en los campos de concentración?

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