SÉPTIMO POZO: EL PRIVILEGIO DE SUFRIR LA PESTILENCIA DE LA FÁBRICA

Posted on 10 febrero, 2012

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http://collections.yadvashem.org/photosarchive/en-us/77664.htmlY nosotros seguimos andando, y Mendel calla. Entonces se detiene delante de la plaza de formaciones, levanta los brazos como implorando y respira profundamente y vuelve a bajar los brazos. El hedor es de la fábrica de fibra de viscosa. Delante de las montañas de Silesia, oculta bajo el color lila, la fábrica de fibra de viscosa sobresale negra con sus naves y chimeneas. Acurrucada en la falda de la montaña, sopla al cielo su humo amarillo, su aliento venenoso, hechizante, que apesta a dulzón. En el interior de sus naves, allí donde más apesta, trabajan las brigadas especiales, los elegidos, los ricos, los privilegiados del campo: ¡adentro hace calor! Y nosotros los parias trabajamos fuera, en la maderería, donde nos congelamos y nos caen los troncos de los árboles y nos aplastan. Por eso la pestilencia de las naves nos parece un perfume delicioso. El perfume de la clase alta.

(WANDER, Fred: El séptimo pozo, Galaxia Gutenberg, 2007, pag. 17)

PREGUNTA:

1. ¿Por qué es un privilegio trabajar en la fábrica de fibra de viscosa?

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