SÉPTIMO POZO: LIBERACIÓN Y NIÑOS

Posted on 13 febrero, 2012

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En el campo de arriba se oían disparos. Se contaba que los políticos peleaban contra los de las SS con armas que habían guardado enterradas durante años. ¿Prisioneros con granadas de mano y fusiles? Muchos no querían creerlo, ya no creían en la salvación, no creían en la lucha. Una mañana escuchamos una trápala. Cuando miramos a las caballerizas, los vimos: sacaban a toda prisa los caballos. Los de bota alta se iban.

Todos los niños yacían en los camastros. Por los altavoces había llegado la orden de permanecer en los barracones. Por encima de los techos de los barracones silbaban balas. Formaciones armadas de los prisioneros pasaban marchando. Por la tarde escuchamos gritos fuertes en la amplia ladera desarbolada que se extendía fuera del campo. Algunos temerarios cruzaban corriendo la huerta montaña arriba y saludaban agitando pañuelos blancos. Por la carretera regional, mucho mas abajo, en el valle, rodaban los tanques estadounidenses. Rodaban, se detenían y había disparos todo el tiempo. De modo que había llegado la hora de la liberación. (Aún no lo creíamos, ¡habrían de pasar días hasta que creyésemos realmente en nuestra salvación!) Los niños no entendían nada. Los tres o cuatro adultos que, como yo, habían hallado asilo en el barracón de los niños, estaban demasiado débiles y se mostraban muy escépticos. Que para nosotros  la guerra hubiese terminado, que los nazis  estuviesen derrotados, las SS se hubiesen dado a la fuga o hubiesen sido capturadas por los políticos y que nosotros fuéramos libres, eso no lo podía creer nadie a esa hora. Sin ninguna conmiseración, los niños escuchaban el tiroteo, el rodar de los tanques, las llamadas y las órdenes de las formaciones surgidas  de debajo del suelo, las palabras excitadas de algunos pocos, que corrían de barracón en barracón llevando nuevas de victoria. Los niños habían escuchado mucho y no habían creído nada. Su realidad era el campo.

(WANDER, Franz: El séptimo pozo, Galaxia Gutenberg, 2007, pag. 169-170)

PREGUNTAS:

  1. ¿Por qué los niños se muestran incrédulos ante la “liberación” del campo? Lee      la última frase del fragmento para comprender su actitud.
  2. ¿Por qué crees tú que el protagonista y otros adultos se han refugiado en el      barracón de los niños?

 

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