SÉPTIMO POZO: LOS SOLDADOS SE DIVIERTEN

Posted on 22 febrero, 2012

0



Era un domingo lluvioso. Retazos de nubes cruzaban veloces el cielo. Los centinelas recibían a sus chicas que habían ido a verlos, bromeaban, reían, conversaban complacidos. Nosotros conocíamos a los centinelas, hombres jóvenes, imberbes, con los rostros colorados, rebosantes de fuerza. Alemanes hijos de campesinos, hijos de empleados de correos, del ferrocarril y de lampistas. Habían asesinado. Cada uno de ellos había asesinado. Y no lo sabían, pues les habían dicho que no éramos seres humanos. Habían asesinado a culatazos, a disparos, con barras de hierro o palas o con sus propias manos. Y ahí estaban como si nada, flirteando con las muchachas del pueblo. Y Mendel veía todo eso y los miraba con sus tristes ojos exploradores, intentaba comprender, lo intentaba; para cada golpe, para cada humillación, y para la risa en vista de nuestros tormentos, y para los chistes verdes en vista de nuestra muerte, Mendel intentaba hallar una fórmula, una palabra de redención.

(WANDER, Fred: El séptimo pozo, Galaxia Gutenberg, 2007, pag. 18-19)

PREGUNTAS:

1. ¿Qué es lo que resulta incomprensible para los prisioneros con respecto a los soldados?

Anuncios