YO FUI ORDENANZA DE LOS SS: SELECCIONAR A LOS ENFERMOS. LA RADIOGRAFÍA

Posted on 6 marzo, 2012

0



Algún tiempo más tarde los médicos SS propusieron a Ziereis que a todos los deportados nos hicieran una radioscopia para descubrir a los enfermos y darles la “solución final”. Es posible que esto lo decidieran al sospechar nuestros intentos de impedir que los enfermos de tuberculosis cayesen en sus manos.

La proposición fue confirmada por el jefe de campo y un día instalaron en el block número 16 –que habían servido a las experiencias con “comidas especiales”- un aparato de rayos X. Cada jefe de barraca debía conducir allí sus efectivos sin excepción alguna, y bajo el control de los SS todos los prisioneros debían pasar ante el aparato. Tan pronto fue conocida la noticia por Freixa y Ginestá, éstos lo hicieron saber a la organización clandestina para que estudiaran los medios para evitar que los compañeros enfermos del pecho, que no eran pocos, fuesen llevados a los rayos X. La única solución era tratar de hacer pasar en lugar del camarada enfermo, a otro de otra barraca, pero esto no podía hacerse sin la complicidad del jefe de block, que era preciso comprar con cigarrillos o margarina. En los blocks donde estaban los empleados en la cantera y otros grupos exteriores no fue difícil conseguir esta complicidad de los bandidos alemanes. Pero, donde sí lo fue era en los que vivíamos los de los talleres, oficinas, ordenanzas, etc. Allí los jefes de block no se atrevían a afrontar tal responsabilidad debido al miedo que tenían, y esto pese a los cigarrillos que les ofrecíamos. Cuando le tocó el turno a nuestra barraca éramos varios de diferentes nacionalidades los que, aun dudando de si estábamos o no “tocados” del pecho, no debíamos pasar a rayos. La cosa parecía insuperable, pero siempre surgía la idea oportuna en la mente de los nuestros. Aquel día fue mi buen amigo el checo Zdenek quien la tuvo y se la dijo a Freixa y Ginestá, que eran los que canalizaban los prisioneros para colocarlos en el aparato. Debía formarse cierto revuelo entre los prisioneros y acaparar la atención de los SS mientras que uno de los sanos ocupaba el puesto del que debía pasar la radioscopia. Cuando llegó mi turno, armaron follón los españoles que ya habían pasado, simulando una disputa, y los SS, incluso el que estaba sentado ante el aparato, ordenó que guardasen silencio, levantándose para ver qué ocurría. Pedro aprovechó la oportunidad para colocarme en el lado de los “visitados” y Zdenek se metió ante la pantalla cuando llamaron mi número. Dio el SS su visto bueno y mi camarada checo –que pasaba por tercera vez- se reunió con los “irradiados”.

¡Así se la pegamos a los SS aquella vez! Lo bueno de la cosa es que, debido al lío que habían organizado los nuestros, varias veces, durante el control, los SS nos castigaron a todos y tuvimos que hacer el “salto de la rana” durante una hora. Zdenek, como los demás, después del riesgo afrontado hizo la “gimnasia” sin una queja ni el más mínimo reproche. Aquel día incluso los alemanes de delito común, que maldecían por lo bajo a los “granujas españoles” culpables del castigo, apechugaron sin comprender, por supuesto, los motivos de las disputas entre los españoles en el cuarto donde estaban los rayos X.

(CONSTANTE, Mariano: Yo fui ordenanza de los SS, Pirineo, 2000, pag. 189-190)

PREGUNTAS:

  1. ¿Por qué se realizaba una inspección radiológica a los presos? ¿Tenía algo que ver con un control sanitario?
  2. ¿Cómo consiguen pasar la inspección los españoles enfermos?
Anuncios