YO FUI ORDENANZA DE LOS SS: VOCABULARIO ESPECIAL. ORGANIZAR

Posted on 7 marzo, 2012

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Era necesario comprender asimismo las palabras puestas en circulación por nosotros. Así: “ofensiva” representaba castigos y torturas en general; “desinfección”, gaseamiento o exterminación colectiva; “sport”, tirarse al suelo y avanzar dando saltos (que los españoles habíamos bautizado también, “salto de la rana”); “paseo en el camión fantasma”, ser transportado a un lugar de donde ya no se regresaba. Otras palabras seguramente era obra de los SS para disimular su verdadero significado. Así, organisieren equivalía al hecho de robar los efectos de los prisioneros cuando llegaban al campo; también denominaban así el trueque y los hurtos que se cometían entre ellos. Éste era el vocablo más empleado de todos. Nosotros, que teníamos otra óptica de las cosas, adoptamos esta palabra de su jerga, puesto que todos los hurtos y robos que llevábamos a cabo en el campo era un perjuicio suyo. Decir: “Hemos robado esto o lo otro a un SS o un bandido”, hubiese significado considerarnos tan rufianes como ellos; mientras que decir: “Hemos organizado esta comida o esta camisa a un SS o a un bandido”, quería decir que habíamos despojado a unos o a otros de algo que era nuestro, algo que nos era necesario para intentar salvar a uno de los nuestros. Los ordenanzas españoles fuimos seguramente los que más hurtos cometimos en el campo de Mauthausen a los SS, sin que personalmente sintiese nunca el menor remordimiento. Al contrario, cuanto mayor era el “robo” más satisfecho estaba, y cuando tenía alguna vacilación me repetía el viejo refrán español: “El que roba a un ladrón, tiene cien años de perdón”.

El robo era una verdadera institución en Mauthausen que dominaba la vida de los SS y de los delincuentes comunes, y su complicidad era total. En el interior del campo, los del hampa podían robar a su antojo cuanto se refiriese a nuestra pitanza sin que los SS hicieran nada para impedirlo. Por el contrario, ciertos productos como la margarina de nuestras raciones, nos los robaban los alemanes para hacer negocio con ellos. El robo de efectos de los recién llegados lo efectuaban mano a mano.

Otras veces, el robo lo cometían los jefes de barraca y los kapos poniendo el producto del robo en manos de los SS blockführers, sin andarse  por las ramas, a cambio de un puesto privilegiado, cigarrillos y hasta de alcohol. […]

Pero el robo no se limitaba a los productos de nuestra comida o de los efectos. Los SS se robaban entre ellos hasta el betún para las botas. El pan suyo de cada día eran las raterías de mayor o menor importancia. La leña, el carbón, las toallas, los cigarrillos, todo, absolutamente todo, era adquirido en condiciones ilegales. Cuando deseaban calentarse era preciso “organizar” carbón del almacén; cuando un SS deseaba forrar su guerrera había que “organizar” el forro de otra prenda, cuando deseaba revelar sus fotos –ya se ha visto- obligaban a Boix y García a “organizar” el material destinado al laboratorio […] La “organización” aquella –para nosotros en su doble sentido- la habíamos asimilado inmediatamente y nuestros esfuerzos iban dirigidos a sacar provecho de todo, pero son con otros objetivo que los de los SS y el hampa, como bien se entiende. Nuestra organización tenía fines humanitarios, sin perjudicar nunca a los prisioneros honrados, ni a los políticos. Por eso era más difícil su realización. Además debía ser discreta, secreta sin ninguna complicidad con los SS, de lo contrario nos hubiésemos puesto a su mismo nivel. Cuando en el interior del campo lográbamos “organizar” alguna comida se trataba de la que nos había sido robada antes por los rufianes alemanes con el consentimiento de los SS, cosa que ocurría a veces hasta con el minúsculo pedacito de pan y de margarina, como se ha visto anteriormente.

En el campo de Mauthausen había, por lo tanto, dos formas bien distintas de “organizar”: la del hampa y de los SS, y la nuestra.

(CONSTANTE, Mariano: Yo fui ordenanza de los SS, Pirineo, 2000, pag. 107-109)

PREGUNTAS:

  1. ¿Por qué crees que los prisioneros utilizaban eufemismos para referirse a determinados hechos que sucedían en el campo de concentración, como los castigos, el exterminio o el robo?
  2. ¿Qué significado tenía la palabra “organizar”? ¿Qué diferencias había entre la forma de organizar de los SS y la de los prisioneros políticos españoles?
  3. Cuando habla del “hampa” del campo, ¿a quién se refiere? Busca en otros textos referencias a la relación que había entre estos miembros del hampa y los presos políticos.
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