YO FUI ORDENANZA DE LOS SS: ENFERMERÍA DE MAUTHAUSEN

Posted on 14 marzo, 2012

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El krankenlager (campo de los enfermos) o “campo ruso” –bautizado así por nosotros, los españoles, ya que había sido construido por los rusos a partir de 1942, y en él habían sido aniquilados varios millares de combatientes soviéticos-, se encontraba al pie del recinto amurallado interior, junto al campo de deportes de los SS y en el lugar que, a nuestra llegada a Mauthausen, no había más que pinos y un profundo barranco que los españoles habíamos rellenado con la tierra sacada de lo alto de la colina. Se encontraba dentro del cercado de alambradas de lo que llamábamos “perímetro exterior”, donde estaban los talleres y aposentos de la administración SS. Y como en el de arriba, una doble alambrada electrificada cercaba las diez barracas que lo componían. Para todos los deportados, el “campo ruso” era sinónimo de muerte horrible. A él eran llevados todos los compañeros del campo central y los traídos de los comandos exteriores que, heridos, extenuados o enfermos, eran arrojados allí en espera de su muerte, que los SS harían “natural”. Era el depósito en el que los SS tiraban los “residuos estrujados”, donde en condiciones que ningún ser civilizado puede concebir, debían perecer lentamente. Aquel anexo estaba bajo las órdenes de los terroríficos “verdugos del bisturí”: los médicos SS. Éstos lo utilizaban a menudo de campo de experiencias seudomédicas que desembocaban siempre en el exterminio, tras inyectar a los enfermos ciertos virus. Un pequeño número de prisioneros médicos había sido encargado del cuidado de aquellos cadáveres ambulantes sin más instrumental y medicamentos que su voluntad. ¡Y sin embargo, aquel puñado de héroes –era el único calificativo que se les podía dar- batallaban cada minuto contra la muerte para intentar arrebatarles algunas vidas! Había médicos soviéticos, polacos, franceses, españoles y de otras nacionalidades. Todos ellos perseguían el mismo objetivo: aliviar el infortunio de los compañeros deportados, con los máximos recursos de que disponía la organización internacional de resistencia.

(CONSTANTE, Mariano: Yo fui ordenanza de los SS, Pirineo, 2000, pag. 267-268)

PREGUNTAS:

  1. ¿Qué era el krankenlager? ¿Por qué lo llamaban “el campo ruso”?
  2. ¿Qué esperanzas de supervivencia tenían los presos que ingresaban en el krankenlager?
  3. ¿Qué ocurría con los médicos SS que trabajaban en el krankenlager? Averigua a qué virus hace referencia el autor.
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