YO FUI ORDENANZA DE LOS SS: FUNCIONAMIENTO DE LA OFICINA POLÍTICA

Posted on 22 marzo, 2012

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Entre los españoles que tenían una actividad discreta, silenciosa, que pasaba casi desapercibida, estaban los dos compatriotas del politischerabteilung: Climent y Bailina. Los dos jugaban un papel importante en aquella siniestra oficina de la Gestapo, donde se establecían los ficheros de los presos internados en Mauthausen y sus comandos, tras haber sido controlados por los SS (si se dice “controlados” es para que no se olvide que, cuando hacían desaparecer algún grupo de prisioneros sin que quedara rastro de ellos, no tomaban filiación alguna que permitiese saber quiénes eran, de dónde venían y cuántos eran). Los dos españoles entraron a trabajar allí en los primeros meses de 1941. Como en cualquier otro lugar, vigilaban y observaban las actividades de los personajes más temido del campo, que aunque no estuvieran siempre en los lugares de tortura y de exterminación eran los planificadores y los organizadores del exterminio. En una palabra: allí es donde se establecían todos los programas de la desaparición de los deportados.

Los SS de la oficina política recibían las fichas extendidas por la Gestapo al detener a los antinazis en París o en Praga, en Atenas o en Copenhague. En ellas se encontraban todos los detalles sobre las actividades del detenido y, con arreglo a ellas, cuál debía ser su suerte. Allí se decidía el transporte de los hombres extenuados, como ocurrió al principio con la mayoría de los españoles, que fueron enviados al campo anexo de Gusen para ser rematados; o al fatídico castillo de Hartheim –cerca de Linz- donde se realizaban las más monstruosas experiencias “médicas” con los cuerpos de los deportados; o que fueron cargados en el “camión fantasma” en el cual fueron asfixiados sin dejar rastro alguno.

El antro de la Gestapo era el recinto más terrorífico. A veces se mataba allí mismo, durante el interrogatorio, a prisionero llegados del exterior; pero ello no impediría a nuestros compatriotas el cumplimiento de una labor ejemplar. Climent y Bailina, que desde los primeros momentos colaboraron con nuestra organización clandestina, nos procuraron informaciones interesantísimas. Por ellos conocíamos, a veces, antes de que entrasen en el campo, la cantidad de prisioneros llegados, de dónde procedían, qué delitos les eran imputados y la gravedad de los expedientes que llegaban con ellos al campo remitidos por la Gestapo o desde Berlín. Así habíamos logrado arrancar de sus garras a determinados dirigentes de la Resistencia de varios países. Y, entre Victims of starvation are removed after U.S. troops liberated Gusen, a subcamp of the Mauthausen concentration camp. Austria, May 12, 1945.ellos, a bastantes compatriotas nuestros detenidos en Francia, en las filas de la Resistencia francesa, como Montero, Ester, Cagancho, Puerto y otros. Y logramos esconder ciertos expedientes y detalles como se hizo con el del comandante Malle (jefe del aparato militar español e internacional), o con el de mi amigo Tomás Martín. El conocer los expedientes nos permitía tomar medidas rápidas para tratar de salvarles la vida. Pero la acción de nuestros amigos no se limitaba sólo a esto. Habían conseguido tener acceso a uno de los ficheros donde figuraban los nombres, lugar de nacimiento, edad, etc., de los españoles (y lo digo una vez más: de los que habían fichado, ya que los exterminados “sin control” no figuraban en ningún archivo). Climent y Bailina, en particular el primero, lograron copiar las listas de los españoles muertos de torturas, por agotamiento en el trabajo, de los gaseados y aniquilados con todas las formas de exterminio que allí se practicaron. Aquellas listas estuvieron en el politischerabteilung, pero eran completadas secretamente y guardadas dentro de los armarios de los SS, sin que éstos sospechasen lo más mínimo de sus “colaboradores” españoles.

[…] en aquel lugar donde –creían ellos- reinaba el misterio y el secreto más absoluto, estaba también “la mano secreta de los españoles” que con perseverancia iba recogiendo datos y pruebas que demostrarían al mundo quiénes habían sido en realidad los nazis y la verdad sobre sus “experiencias”.

(CONSTANTE, Mariano: Yo fui ordenanza de los SS, Pirineo, 2000, pag. 175-177)

PREGUNTAS:

  1. ¿Qué era el politischerabteilung?
  2. ¿Qué labor tenían  allí los españoles destacados de la organización clandestina?
  3. ¿Para qué servirían todas esas pruebas recogidas sobre el número, lugar y métodos de exterminio realizados sobre los deportados?
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