YO FUI ORDENANZA DE LOS SS: FRANÇESC BOIX, EL FOTÓGRAFO DEL INFIERNO

Posted on 26 marzo, 2012

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Por aquellas fechas, el amigo Boix, ayudado por García, había logrado apoderarse de varias docenas de clisés que venían a aumentar el número, ya importante, que se habían robado a los SS y que la organización clandestina de los comunistas españoles tenía guardados en lugares seguros. Se trataba de unos cientos de negativos de fotos hechas por los SS cuando exterminaban a los prisioneros, de las que Boix y García habían logrado hacer copias y sustraerlas. Los SS hacían fotos de los exterminados, en particular de los ahorcados, fusilados, electrocutados, despeñados, etc., para enviarlas a Berlín, a la dirección suprema de los SS y de la Gestapo, mientras que en Mauthausen quedaba archivado el clisé original. Los dos españoles, por iniciativa de Boix, consiguieron “recuperar” algunos originales y copias que pusieron en manos de la dirección clandestina española con la intención de preservarlas para que un día fuesen el testimonio de lo ocurrido en aquel infierno. Los clisés eran diminutos: dos centímetros de largo por uno de ancho, hechos con el aparato Leiker, que poseía los más modernos dispositivos para hacer fotos perfectas a partir de un negativo más pequeño que un sello de correos. Varios de aquellos documentos estaban ya escondidos en la carpintería, en la sastrería y en la sala de desinfección. Decidimos que varios de nosotros, de los que trabajábamos en los talleres y lugares menos expuestos a los controles de los SS y que llevábamos vestimentas “civiles”, debíamos esconder en la guata de las hombreras de nuestras chaquetas el mayor número posible de clisés. Perlado, que trabajaba en la carpintería; Bonasque en la sastrería, y yo, que estaba empleado en el grupo de las cenizas, aceptamos cargar con el primer archivo. Los sastres se encargaron, una noche, de descoser los forros, sacar la guata, preparar los clisés bien envueltos en una tela y colocarlos de manera que no se notase que llevábamos “contrabando” sobre nosotros. Y así trajinamos el precioso botín durante varios meses…

[…]

Seguramente jamás les pasó por la cabeza los SS que el ordenanza, que pasaba junto a  ellos dieciséis horas al día, llevaba cosida en los forros de su chaqueta la prueba irrefutable de sus crímenes. Aunque pasaban junto a ella cuando estaba colgada de un clavo, en uno de los pasillos, allí la tenía más segura que en cualquier otro escondite…

(CONSTANTE, Mariano: Yo fui ordenanza de los SS, Pirineo, 2000, pag. 20-21)

PREGUNTAS:

  1. Busca información sobre quién fue Francisco Boix.
  2. ¿Qué importancia tenían las fotografías recuperadas por la organización clandestina de prisioneros españoles? Investiga si fueron importantes para la posterior condena de algunos dirigentes nazis durante los Juicios de Nuremberg.
  3. ¿Por qué se distribuían los clisés por varios lugares y en la ropa de varios prisioneros?
  4. Trata de imaginar lo que les podía haber ocurrido a los integrantes del grupo clandestino si hubiesen sido descubiertos. ¿Por qué se arriesgaban realizando este tipo de acciones?
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