SIN DESTINO: EXTORSIÓN A LOS DEPORTADOS

Posted on 3 abril, 2012

0



Los guardias armados tampoco nos causaron grandes molestias, aunque yo me asusté un poco cuando uno de ellos apareció de repente, justo encima de mi cabeza, por la ventana de la izquierda con su linterna en el curso de la primera noche, mientras estábamos detenidos; de todos modos pronto supimos que tenía buenas intenciones. “¡Escuchadme! Habéis llegado a la frontera húngara”, nos advirtió. Quería hacernos una interpelación a todos, una petición por así decirlo. Deseaba que le entregásemos los objetos de valor: dinero o lo que fuera. “A donde os dirigís, no necesitaréis ninguno de vuestros objetos de valor. Además, lo que llevéis os lo quitarán los alemanes –nos aseguró-. Entonces –continuó diciéndonos desde lo alto de la ventana-, ¿no es mejor que se quede en manos húngaras?” Después de una corta pausa que me pareció solemne, añadió con una voz cálida, casi íntima que parecía olvidarlo todo y perdonarlo todo: “Al fin y al cabo, vosotros también sois húngaros…” Tras unos momentos de titubeo e inseguridad, desde el interior del vagón le respondió una voz profunda de hombre, que reconoció el valor de sus argumentos y sugirió que, a cambio, el guardia nos diera agua, a lo que él se mostró dispuesto, como dijo “a pesar de la prohibición”. Sin embargo, no llegaron a un acuerdo, puesto que la voz insistía en recibir el agua primero y el guardia los objetos de valor, y ninguno de los dos parecía dispuesto a ceder. Al final, el guardia se enfadó: “Judíos asquerosos, pretendéis hacer negocios hasta con lo más sagrado.” Con una voz ahogada por la indignación y el odio se marchó, deseándonos que “nos muriéramos de sed”. Y eso ocurrió, efectivamente, más tarde, por lo menos así lo dijeron algunos en nuestro vagón.

(KERTÉSZ, Imre: Sin destino, Acantilado, pag. 77-79)

PREGUNTAS:

  1. ¿A qué se ofrece “generosamente” el guardia húngaro? ¿Por qué crees que realmente no llegan a un acuerdo? Al enfadarse, el guardia acaba acusando a los judíos con uno de los tópicos más habituales sobre su carácter. ¿Cuál es?
  2. Las penosas condiciones en las que viajaban los judíos no obedecían tanto a problemas y dificultades a la hora de dar suministros a los transportes de judíos, como a una política deliberada de sufrimiento. ¿Qué frase del fragmento lo demostraría?
Anuncios