SIN DESTINO: APTO PARA EL TRABAJO

Posted on 9 abril, 2012

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El examen propiamente dicho duró sólo unos dos o tres segundos. Justo delante de mí estaba Moskovics; el médico le indicó enseguida la dirección del grupo más numeroso, extendiendo el dedo índice hacia el lado del camino. Oí que Moskovics trataba de explicarse: “Arbeiten… Sechzehn…” (Trabajo… Dieciséis), pero una mano lo apartó de allí, y yo ocupé su lugar. A mí el médico me examinó con más detenimiento, dirigiéndome miradas reflexivas, serias y atentas. Me erguí para enseñarle mi pecho y –me acuerdo- sonreí ligeramente para paliar lo de Moskovics. Sentí confianza en aquel hombre, puesto que tenía buen aspecto y una cara simpática, alargada y bien afeitada, con labios finos y ojos azules o grises, en todo caso, claros y bondadosos. Pude fijarme bien en él, mientras apoyaba sus manos enguantadas en mis mejillas y me apartaba la piel de debajo de los ojos, con el típico gesto rutinario de los médicos. Al mismo tiempo, en una voz baja pero clara, característica de los hombres cultos, me preguntó, como sin darle importancia: “Wieviele Jahre bist du alt?” (¿Cuántos años tienes?). “Sechzehn”, le respondí. Asintió con la cabeza, como aceptando la respuesta correcta, no la verdad, por lo menos ésa fue mi impresión. Tuve la sensación –quizás equivocada- de que estaba contento o aliviado, de que yo le caía bien. Entonces, moviéndome la cara hacia un lado e indicándome la dirección con la otra mano, me mandó al otro lado, donde estaban los aptos para el trabajo.

(KERTÉSZ, Imre: Sin destino, Acantilado, pag. 90)

PREGUNTAS:

  1. ¿En qué consiste el examen médico? ¿Qué es lo que se les evalúa?
  2. Durante todo el  fragmento, el autor insiste en el carácter culto, inteligente y educado del médico. ¿Qué es lo que consigue resaltar con ese hecho?
  3. ¿Qué va a suceder  con Moskovics y los otros que no han sido declarados aptos para el trabajo?
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