SIN DESTINO: PRIMER CONTACTO CON LOS PRISIONEROS. MENOS MAL QUE HAY SOLDADOS ALEMANES

Posted on 29 abril, 2012

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(A su llegada a Auschwitz, el joven protagonista se enfrenta por primera vez al aspecto de los presos judíos. La presencia de soldados alemanes le tranquiliza)

Entonces, en medio de aquella masa humana, vi por primera vez a los hombres que se encontraban allí. Me sorprendió mucho, puesto que era la primera vez en mi vida que veía yo, por lo menos desde tan cerca, unos presos de verdad, con el típico uniforme a rayas de los delincuentes, el gorrito redondo y la cabeza afeitada. Mi primera reacción natural fue retroceder. (…) Sus caras tampoco inspiraban mucha confianza: orejas separadas, narices aguileñas, ojos pequeños, hundidos y pícaros. Según todos los indicios, parecían judíos. A mí todos me parecieron sospechosos o, cuanto menos, extraños. (…)

Me di cuenta, sin embargo, que había también soldados alemanes, con gorros y solapas verdes, que los vigilaban y dirigían todo con gestos expresivos y decididos: su presencia llegó a tranquilizarme un poco, puesto que como iban tan bien vestidos y arreglados, eran los únicos en medio de todo aquel caos que inspiraban firmeza y tranquilidad. Oí a algunos de los adultos que se encontraban entre nosotros decir que tratáramos de colaborar, limitándonos en las preguntas y en las despedidas, para presentarnos delante de los alemanes como seres inteligentes, no como una banda de animales: yo no podía más que estar de acuerdo.

(KERSTÉSZ, Imre: Sin destino, Acantilado, pag. 82 y 84)

PREGUNTAS:

  1. ¿Por qué la presencia de soldados alemanes tranquiliza al protagonista?
  2. ¿Qué consejo dan los adultos del grupo? ¿Por qué?
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