COMANDANTE DE AUSCHWITZ: CASTIGOS FÍSICOS

Posted on 25 mayo, 2012

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Tras muchas dudas y reflexiones tomé la decisión de unirme activamente a las SS.

Cuando hoy pienso en todo ello, debo confesar que lamento profundamente dicha decisión. Mi vida y la de mi familia habrían tomado un curso muy distinto. Es cierto que hoy no tendríamos ni una casa ni una granja, pero habríamos disfrutado de largos años de trabajo satisfactorio. Desgraciadamente, nadie puede adivinar su propio destino o saber cuál es el camino correcto y cuál no.

Cuando Himmler me invitó a formar parte de las SS como miembro del cuerpo de guardia de un campo de concentración, yo no tenía la menor idea de lo que aquello significaba; incluso era incapaz de imaginarlo. En el aislamiento de nuestra vida campestre en Pomerania, apenas habíamos oído hablar de los campos de concentración.

Yo sólo esperaba convertirme nuevamente en soldado, reemprender mi carrera militar.

Entonces me enviaron a Dachau.

Allí volví a ser un recluta, con las penas y alegrías que ello representa, y me encargué de reclutar a otros y de llevar con ellos la vida propia del soldado. Durante la instrucción se nos decía que los prisioneros que había detrás de las alambradas eran gente peligrosa, “enemigos del Estado”, como los llamaba Eicke, inspector de campos de concentración. Nos enseñaron cómo tratarlos y en qué casos hacer uso de las armas. Se insistía en lo peligrosos que podían llegar a ser. Yo sólo los veía trabajar y entrar o salir del campo, aunque los camaradas que servían allí desde 1933 me hablaban mucho de ellos.

Recuerdo perfectamente la primera vez que presencié un castigo corporal. (…)

Después, cuando como soldado raso me tocaba presenciar esos castigos, procuraba ubicarme en las últimas filas. Y, cuando ya por fin ascendí a jefe de compañía, intentaba escabullirme siempre que podía, sobre todo en el momento de los golpes. Esto no era demasiado difícil, pues nada complacía más a mis colegas que reemplazarme. Cuando ascendí a Rapportführer, y más tarde, a Schutzhaftlagerführer, ya no podía tomarme esa libertad y mi deber me repugnaba. Por fin, siendo comandante del campo y, por lo tanto, responsable de ordenar la aplicación del castigo corporal, muy rara vez presencié su cumplimiento. Por otra parte, nunca autoricé sin meditarlo cuidadosamente la aplicación de esta forma de castigo. No sabría explicar por qué, pero me producía especial aversión.”

(HÖSS, Rudolf: Yo, comandante de Auschwitz, Ediciones B, 2009, pag. 53-55)

PREGUNTAS:

  1. ¿Por qué se unió Höss a las SS? Trata de pensar qué ventajas pudo obtener con su incorporación a esta unidad
  2. El autor afirma que cuando ingresó a las SS desconocía lo que eran los campos de concentración. ¿Crees que era posible que alguien vinculado al régimen nazi desconociera la forma de funcionamiento básico de los campos de concentración? Piensa en la función preventiva que cumplían estas instituciones.
  3. Höss comenzó su ascenso dentro de las SS en el campo de Dachau. Busca información básica sobre su situación, características, etc ¿Quién era Eicke? ¿Qué funciones y responsabilidades tuvo como inspector de campos?
  4. El ascenso de Höss dentro de las SS fue muy rápido. Investiga brevemente cuáles eran las ocupaciones de Höss como Rapportführer y como Schutzhaftlagerführer.
  5. ¿Qué opinión da el autor sobre los castigos físicos a los prisioneros? ¿Piensas que es sincero en su declaración o tiene algún motivo oculto?
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