COMANDANTE DE AUSCHWITZ: INTENTOS DE RENUNCIA

Posted on 27 mayo, 2012

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Formado en los principios de Eicke, imbuido de sus enseñanzas, ejercí mis funciones en el campo de concentración como Blockführer, como Rapportführer y como administrador de abastecimiento, y aquí debo confesar algo. Cumplí con mi deber de manera puntillosa, y por ello recibí la aprobación general. He vigilado a los reclusos sin desfallecer ni un solo instante, he sido severo y, a veces, incluso duro con ellos. Pero yo también había estado entre rejas el tiempo suficiente para saber cuáles eran sus necesidades. Los desafortunados “incidentes” que se producían en el campo de concentración no dejaban de afectarme. Cada vez que me llamaban para certificar un suicidio o un accidente de trabajo, cada vez que veía fusilar a un fugitivo, verdadero o presunto, cada vez que tenía que asistir a los apaleamientos  o castigos infligidos por orden de Loritz, exhibía un rostro glacial aunque por dentro experimentara una gran turbación. Mi máscara impasible les hacía creer que no hacía falta incitarme a la severidad, como a otros SS a quienes encontraban demasiado “blandos”.

En este punto debo reconocer mi culpabilidad. Me había dado cuenta de que aquel trabajo no era para mí, pues no estaba de acuerdo con los métodos aplicados por Eicke ni con su idea de cómo debía organizarse un campo de concentración. En mi fuero interno me sentía demasiado solidario con los reclusos, ya que durante mucho tiempo yo había vivido su triste experiencia.

En ese momento debería haberme presentado ante Eicke o el Reichführer de las SS (Himmler) y declarar que no me consideraba apto para servir en un campo de concentración, ya que me identificaba demasiado con los prisioneros.

Sin embargo, no tuve el valor de hacerlo, pues no quería descubrir mi estado de ánimo y confesar mi debilidad, y era demasiado obstinado para reconocer abiertamente que me había equivocado al renunciar a mis actividades agrícolas.

Tras unirme voluntariamente a las SS, me había habituado demasiado al uniforme negro para renegar de él. (…)

Me debatía mucho entre la convicción personal y la fidelidad al juramento que había prestado a las SS y al Führer.

(HÖSS, Rudolf: Yo, comandante de Auschwitz, Ediciones B, 2009, pag. 68-69)

PREGUNTAS:

  1. ¿En quién o quiénes deposita Höss toda la responsabilidad de la dureza de los campos? ¿Estaba, supuestamente, él de acuerdo con esos procedimientos?
  2. Escribe una breve biografía de Eicke y Loritz.
  3. ¿Cómo caracteriza el autor su actuación con los prisioneros y, en general, su trabajo en los campos de concentración? ¿Cómo justifica su severidad con los reclusos?
  4. El autor afirma que no se consideraba adecuado para ese trabajo, sin embargo, no renunció a sus cargos en las SS. ¿Cómo se justifica en su decisión? ¿Crees que pudo haber otros motivos para mantenerse en su puesto? ¿Cuáles?
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