DOCTORES DEL INFIERNO: EXPERIMENTOS CON TIFUS

Posted on 12 junio, 2012

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El tifus se convirtió  en un problema médico de primera magnitud en el otoño de 1941, después de que Alemania atacara Rusia. Puesto que en aquel momento escaseaban las vacunas, sólo se inmunizaba contra el tifus al personal sanitario que ocupaba puestos de riesgo.

Entre diciembre de 1941 y marzo de 1942, se inició un perverso y mortífero programa de experimentación médica usando a reclusos de los campos de concentración de Buchenwald y Natzweiler. Su propósito era evaluar diversa vacunas contra el tifus, la fiebre amarilla, la viruela, la fiebre paratifoidea A y B, el cólera y la difteria. Se esperaba con ello producir un suero de convaleciente para combatir el tifus.

Durante el proceso se demostró que 729 presos fueron sometidos a experimentos con tifus, de los cuales 154 murieron. (…)

Aunque los imputados Handloser, Schroeder, Genzken, Rudolf Brandt, Mrugowsky, Sievers, Rose y Hoven fueron condenados por experimentos con tifus constitutivos de delito criminal, la mayoría de los experimentos realizados en Buchenwald los llevó a cabo un médico de siniestra fama, conocido como el doctor Ding (Schuler), que se suicidó al acabar la guerra y, por tanto, no pudo ser llevado ante la justicia. El diario profesional del doctor Ding sobrevivió y, pasado un tiempo, fue entregado al magistrado jefe para crímenes de guerra, el general americano Telford Taylor, y pasó a ser una de las 1471 pruebas documentales preparadas por los alemanes. Desempeñó un papel esencial a la hora de condenar a los médicos depravados.

El doctor Eugen Haagen, oficial del Servicio Médico de la Fuerza Aérea y profesor de la universidad de Estrasburgo (Francia) durante la ocupación alemana, dirigió experimentos con tifus en Natzweiler.

(…)

El mejor modo de describir estos experimentos es recurrir al testimonio del doctor Eugen Kogon, prisionero de un campo de concentración y testigo de cargo, al que interrogó el fiscal McHaney:

Fiscal McHaney: – ¿Podría, por favor, explicar al tribunal, con sus propias palabras, cómo se efectuaban esos experimentos con tifus?

Testigo Kogon: – Después de que se destinara para una serie de experimentos a entre cuarenta y sesenta personas (a veces hasta ciento veinte), se separaba a un tercio de ellas, y a los dos tercios restantes se les vacunaba con un tratamiento protector o se les administraba de otro modo, si era un tratamiento químico. (…) El contagio se efectuaba de diversas maneras. Se transfería el tifus mediante sangre inyectada por vía intravenosa o intramuscular. Al principio también se hacía arañando la piel, o practicando una pequeña incisión en el brazo. (…)

Para mantener los cultivos de tifus, se utilizaba una tercera categoría de sujetos de experimentación. Eran las llamadas “personas de tránsito”, entre tres y cinco personas por mes. Se las contagiaba únicamente con el fin de asegurar un suministro constante de sangre infectada de tifus. Casi todas esas personas murieron. No creo exagerar si digo que el 95 por ciento.

Fiscal: – ¿Quiere decir el testigo que contagiaban premeditadamente con tifus a entre tres y cinco personas al mes sólo para tener virus vivos y disponibles en sangre?

Testigo: – Sólo con ese fin en concreto

[…]

Fiscal: – Puede decirle al tribunal si esos sujetos de experimentación sufrieron de forma apreciable en el trascurso de los experimentos con tifus?

Testigo: – […] los sujetos de experimentación esperaban en la enfermería el día o la noche en que les harían algo; no sabían qué sería, pero adivinaban que sería una muerte espantosa.

Si les vacunaban, a veces tenían lugar las escenas más horrendas, porque los pacientes temían que las inyecciones fueran letales. El Kapo tenía que restablecer el orden con mano de hierro.

Pasado cierto tiempo después de la infección, cuando la enfermedad se había declarado, aparecían los síntomas normales del tifus, que, como es bien sabido, es una de las enfermedades más graves que existen. La infección, como ya he descrito, se había fortalecido tanto durante los dos años y medio anteriores que el tifus siempre aparecía en su forma más horrible. Había casos de locura furiosa, delirios, personas que se negaban a comer, y un gran porcentaje de ellos moría.

Los que sufrían la enfermedad en una forma más benigna, quizá porque eran más fuertes de constitución o porque la vacuna surtía efecto, tenían que asistir constantemente a la agonía de los otros. Y todo esto ocurría en un ambiente que difícilmente puede imaginarse. Durante el periodo de la convalecencia, los que sobrevivían al tifus no sabían que sería de ellos. ¿Seguirían en el barracón 46 para ser utilizados con otros fines? ¿Los utilizarían como ayudantes? ¿Los temerían como testigos supervivientes de los experimentos con seres humanos y los matarían, por tanto? No lo sabían, y ello agravaba las condiciones de estos experimentos.

(SPITZ, Vivien: Doctores del Infierno, Tempus, 2009, pags. 239-242)

PREGUNTAS:

  1. Averigua qué tipo de enfermedad es el tifus, cómo se transmite, qué síntomas presenta y qué consecuencias tiene.
  2. ¿De qué forma se infectaba a los presos?
  3. ¿Cuáles eran los temores de los presos destinados a la experimentación?
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