DOCTORES DEL INFIERNO: EXPERIMENTOS CON ALTITUDES ELEVADAS

Posted on 14 junio, 2012

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Los experimentos relativos a altitudes elevadas tenían como objeto poner a prueba los límites de la resistencia y la vida humanas a altitudes extremadamente elevadas, con y sin oxígeno. Los llevó a cabo la Fuerza Aérea alemana en el campo de concentración de Dachau entre marzo y agosto de 1942, aproximadamente. Tenían como propósito reproducir las condiciones atmosféricas que podía encontrarse un piloto alemán encorbate al caer desde grandes distancias sin paracaídas y sin fuente de oxígeno. Estos experimentos se realizaban encerrando a la víctima en una cámara hermética de baja presión provista por la Luftwaffe, y simulando luego las condiciones atmosféricas y de presión de altitudes de hasta un máximo de veinte mil metros.

La iniciativa partió del médico de la Luftwaffe Sigmund Rascher, que el 15 de mayo de 1941 propuso al jefe de las SS, Heinrich Himmler, llevar a cabo este tipo de experimentos criminales. Himmler autorizó los experimentos de buena gana. Los experimentos de combate aeronáutico y naval, así como los experimentos de rescate, se centraron principalmente en estas pruebas de simulación de altitudes elevadas (por encima de diez mil metros, así como en pruebas de exposición al frío y relativas a la capacidad humana de metabolizar agua marina tratada (…)

En los documentos, los sujetos humanos de experimentación aparecen mencionados con las siglas VP (Versuchsperson, es decir, “sujeto de experimentación”). Los cerca de doscientos sujetos fueron elegidos al azar. Entre los seleccionados había civiles rusos, prisioneros de guerra rusos, polacos, judíos de diversas nacionalidades y presos políticos alemanes. De estos doscientos, no más de cuarenta habían sido condenados a muerte. (El hecho de que los sujetos de los experimentos hubiesen sido sentenciados a la pena capital fue esgrimido como argumento por los imputados para justificar sus muertes.) Setenta y ocho personas murieron como consecuencia de los experimentos. El doctor Rascher prometió a algunos reclusos que, si se ofrecían voluntarios, serían liberados; de ahí que algunos se ofrecieran voluntariamente. Dicha promesa nunca se cumplió.

Un informe redactado en mayo de 1942 describe cómo en algunas de estas pruebas se utilizaron delincuentes habituales judíos que habían sido condenados por Rassenschande, es decir, literalmente, “vergüenza racial”. La vergüenza racial, tal y como la definían los alemanes, era el matrimonio o la relación carnal entre los arios y no arios (entendiendo por “arios” los alemanes de sangre pura).

Medical experiment performed at the Dachau concentration camp to determine altitudes at which German pilots could survive. Germany, 1942.Los experimentos relativos a altitudes elevadas tenían como objeto poner a prueba los límites de la resistencia y la vida humanas a altitudes extremadamente elevadas, con y sin oxígeno. Los llevó a cabo la Fuerza Aérea alemana en el campo de concentración de Dachau entre marzo y agosto de 1942, aproximadamente. Tenían como propósito reproducir las condiciones atmosféricas que podía encontrarse un piloto alemán encorbate al caer desde grandes distancias sin paracaídas y sin fuente de oxígeno. Estos experimentos se realizaban encerrando a la víctima en una cámara hermética de baja presión provista por la Luftwaffe, y simulando luego las condiciones atmosféricas y de presión de altitudes de hasta un máximo de veinte mil metros.

La iniciativa partió del médico de la Luftwaffe Sigmund Rascher, que el 15 de mayo de 1941 propuso al jefe de las SS, Heinrich Himmler, llevar a cabo este tipo de experimentos criminales. Himmler autorizó los experimentos de buena gana. Los experimentos de combate aeronáutico y naval, así como los experimentos de rescate, se centraron principalmente en estas pruebas de simulación de altitudes elevadas (por encima de diez mil metros, así como en pruebas de exposición al frío y relativas a la capacidad humana de metabolizar agua marina tratada (…)

En los documentos, los sujetos humanos de experimentación aparecen mencionados con las siglas VP (Versuchsperson, es decir, “sujeto de experimentación”). Los cerca de doscientos sujetos fueron elegidos al azar. Entre los seleccionados había civiles rusos, prisioneros de guerra rusos, polacos, judíos de diversas nacionalidades y presos políticos alemanes. De estos doscientos, no más de cuarenta habían sido condenados a muerte. (El hecho de que los sujetos de los experimentos hubiesen sido sentenciados a la pena capital fue esgrimido como argumento por los imputados para justificar sus muertes.) Setenta y ocho personas murieron como consecuencia de los experimentos. El doctor Rascher prometió a algunos reclusos que, si se ofrecían voluntarios, serían liberados; de ahí que algunos se ofrecieran voluntariamente. Dicha promesa nunca se cumplió.

Un informe redactado en mayo de 1942 describe cómo en algunas de estas pruebas se utilizaron delincuentes habituales judíos que habían sido condenados por Rassenschande, es decir, literalmente, “vergüenza racial”. La vergüenza racial, tal y como la definían los alemanes, era el matrimonio o la relación carnal entre los arios y no arios (entendiendo por “arios” los alemanes de sangre pura).

El acusado Weltz tenía jurisdicción sobre las actividades del doctor Rascher. Resulta interesante anotar que Weltz se había puesto en contacto con dos renombrados expertos en el campo de la medicina aeronáutica, el doctor Lutz y el doctor Wendt, para que tomaran parte en estos experimentos. Ambos se negaron alegando motivos morales y afirmaron que las diferencias de comportamiento entre sujetos humanos y animales no bastaban para justificar la realización de peligrosos experimentos con personas.

(…)

Lo imputados Weltz, Ruff, Romberg, Rudolf Brandt y Sievers participaron en los experimentos de simulación de descenso en paracaídas. La cámara de baja presión móvil en la que se obligaba a entrar a los sujetos de experimentación s trasladó desde el instituto de acusado Ruff en Berlín, hasta Dachau. A las víctimas se las encerraba una por una en el habitáculo hermético y circular. Luego se variaba la presión para reproducir  las condiciones atmosféricas hasta un máximo de 20.670 metros de altitud. A los sujetos podía o no suministrárseles oxígeno adicional.

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Los documentos fotográficos exhibidos como pruebas no respaldaban el argumento de los acusados según el cual, aunque los experimentos podían provocar la muerte del sujeto, no entrañaban tortura física ni sufrimiento. Algunas filmaciones incautadas a los alemanes que mostraban convulsiones espasmódicas y expresiones de sufrimiento y dolor contradicen por completo este argumento.

(…)

Otro argumento esgrimido por los acusados fue la “necesidad del Estado” (…)

¿Hasta qué punto fueron científicos los experimentos de simulación de altitudes elevadas? En la prueba 66 de la acusación relativa a “Experimentos de simulación de altitudes elevadas” un informe firmado por el doctor Rascher y el imputado Romberg, afirmaba:

“Puesto que era evidente la urgencia de resolver el problema, sobre todo teniendo en cuenta las condiciones dadas del experimento, fue necesario prescindir por el momento del esclarecimiento total de cuestiones puramente científicas”

Esta aseveración demuestra que los acusados sabían que los experimentos no eran científicos y que incumplían las estipulaciones de los protocolos médicos respecto a la voluntariedad del sujeto de experimentación. En resumen, entre 180 y 200 víctimas fueron sometidas a este experimento, con el resultado de graves lesiones físicas y entre 70 y 80 muertes.

  (SPITZ, Vivien: Doctores del Infierno, Tempus, 2009, pags. 113-129)

PREGUNTAS:

1. ¿Qué tipo de experimentos se realizaron simulando la altitud? ¿Cuál era el objetivo de estos experimentos?

2. ¿Cómo justificaron los médicos inculpados la realización de estos experimentos? Explica cómo durante el juicio pudo desmontarse por la acusación los argumentos de la defensa

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