DOCTORES DEL INFIERNO: EXPERIMENTOS CON INFECCIONES

Posted on 25 junio, 2012

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En Dachau y Auschwitz, en el otoño de 1942 se llevaron a cabo experimentos de inflamación e infección simulando heridas de guerra e intervenciones quirúrgicas. Se infectaba artificialmente con pus a reclusos de los campos de concentración, procedimiento éste que producía terribles dolores. La mitad recibió tratamientos bioquímicos, y la otra mitad se la trató con sulfanilamida. Los casos  de mayor gravedad se negaban a tomar las pastillas bioquímicas porque se les pedía que las tomaran cada cinco minutos, durante todo el día y toda la noche; un régimen terapéutico inhumano.

En una serie de experimentos se usó a veinte reclusos alemanes, de los cuales siete murieron. En una segunda serie, se infectó a cuarenta sacerdotes de diversas nacionalidades, y murieron doce.

El testigo de cargo Heinrich W. Stoehr, enfermero y recluso del campo de concentración de Dachau, testificó el 17 de diciembre de 1946.

(…)

“Principalmente se trataba el flemón. Era muy común en el campo. O sea, que el flemón era la típica enfermedad del campo. El tratamiento se llevaba a cabo de la siguiente manera: se observaron tres casos parecidos. A uno se le daba tratamiento alopático, a otro bioquímico y el tercero recibía sólo el tratamiento quirúrgico normal. Es decir, el tercero no recibía ningún fármaco, y se trataba la herida de la manera habitual, con vendajes, etcétera (…)

Durante el otoño un tal doctor Schuetz le dijo al médico del campo, que se llamaba Babo, que infectara a varias personas con pus. (…)”

Los imputados Poppendick, Oberheuser y Fischer fueron absueltos de este cargo. Gebhardt, otro de los acusados, declaró no tener conocimiento previo de esos experimentos al ser interrogado por su abogado. Sin embargo, se le declaró culpable de los cargos segundo (crímenes de guerra), tercero (crímenes contra la humanidad) y cuarto (pertenencia a las SS) des escrito de acusación, debido a su implicación no sólo en los experimentos con flemones, sino en los otros doce experimentos ya descritos. Fue sentenciado a morir en la horca.

(SPITZ, Vivien: Doctores del Infierno, Tempus, 2009, pags. 255-259)

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