SONDERKOMMANDO: SELECCIÓN

Posted on 7 julio, 2012

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¿Cómo se produjo la selección?

En cuanto bajamos del tren, los alemanes, con sus látigos y a golpes, formaron dos hileras, poniendo a las mujeres con los niños a un lado y todos los hombres, sin distinción, al otro. Con un gesto de la mano nos indicaban: “Männer hier und Frauen hier!”, “¡Los hombres por aquí y las mujeres allá!”. Avanzábamos como autómatas, respondiendo a los gritos y las órdenes.

¿A qué distancia estaban las mujeres, podían verlas?

Al principio sí, pero muy pronto la multitud se hizo tan densa y, al mismo tiempo, tan estructurada que, en muy poco tiempo, me vi rodeado sólo de hombres. De todos los hombres que iban en aquel tren sólo quedamos trescientos veinte después de la selección.

Todo ocurrió relativamente deprisa. Como ya he dicho, no teníamos tiempo de pensar. En estas situaciones, te sientes desorientado, fuera del mundo. Los alemanes nos rodeaban con metralletas y perros. Nadie podía salir de la fila. He oído decir que algunos habían recibido la bendición de su padre o de su madre. Lo celebro por ellos. Desgraciadamente, no todo el mundo tuvo esa suerte.

¿Y usted consiguió permanecer, al menos, con sus primos?

Sí, permanecimos juntos. A su padre y a los otros no volví a verlos más. Nos pusieron en fila inmediatamente, ante un oficial alemán. Poco después llegó otro oficial. No sé si se trataba del famoso doctor Mengele, es posible, pero no estoy seguro. El oficial apenas nos miraba y hacía un gesto con su pulgar, indicando “Links, rechts”, “¡Izquierda, derecha!”. Y, según la dirección que nos indicaba, debíamos ir hacia un lado o hacia el otro.

¿Advirtió alguna diferencia entre las personas que iban a la derecha y las que iban a la izquierda?

No, no advertí nada. Había jóvenes y viejos en ambos lados. Lo único significativo era el evidente desequilibrio entre el número de personas de ambos lados. Yo me encontré en el lado donde había menos gente. Al final, éramos sólo trescientos veinte hombres. Todos los demás se fueron, sin saberlo, del lado de la muerte inmediata en las cámaras de gas de Birkenau. Mi hermano y mis primos se encontraron, también, en el lado bueno, conmigo. Nuestro grupo fue enviado a pie hasta Auschwitz I.

  (SHLOMO VENEZIA: Sonderkommando, RBA, 2010, pag. 52-53)

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