SONDERKOMMANDO: ¿DÓNDE ESTÁN NUESTROS FAMILIARES?

Posted on 9 julio, 2012

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No dejaba de pensar en mi madre. Oí a alguien que hablaba el ladino, nuestro dialecto judeo-español; entonces me acerqué para preguntarle si sabía a dónde podían haberlas enviado. Y me respondió amablemente que no me preocupara, que lo sabría al día siguiente y que, entre tanto, más valía no hacer demasiadas preguntas. Pero aquella respuesta no me satisfacía. Entonces me acerqué a un prisionero que hablaba yiddish y le pregunté en alemán: “Wo sind meine Mutter und meine Schwestern?”, “¿Dónde están mi madre y mis hermanas?”. No me respondió y se limitó a tomarme del brazo para llevarme hasta la ventana. Allí, señaló con el dedo la chimenea del Crematorio. Miré, incrédulo, lo que me mostraba y comprendí que me decía, en yiddish: “Todos los que no han venido con nosotros están ya liberándose en aquel lugar”. Le miré, escéptico, sin creerle. No nos dijimos nada más. No puedo decir que la cosa me hiciera mucho efecto. Era inconcebible que hubieran podido llevarnos hasta allí para quemarnos al llegar; simplemente pensé que había querido darme miedo, como se hace con los recién llegados. Entonces decidí esperar al día siguiente y verlo por mí mismo. Pero, de hecho, tenía razón.

(SHLOMO VENEZIA: Sonderkommando, RBA, 2010, pag. 59-60)

PREGUNTAS:

1. ¿Qué es el ladino? ¿y el yiddish?

2. ¿Qué ha ocurrido realmente con la mayoría de las mujeres? ¿Por qué no se cree la respuesta del veterano?

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