SONDERKOMMANDO: DENTISTAS Y PELUQUEROS DEL CREMATORIO III

Posted on 25 julio, 2012

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Fui enviado, con un grupito de unas quince personas, al Crematorio III. Como había dicho que era peluquero, el Oberkapo que nos recibió en el Crematorio me puso en las manos un par de tijeras muy largas, como las que utilizan los sastres para cortar la tela. Luego nos acompañó a la estancia en la que debíamos trabajar. Los veteranos nos explicaron, sucintamente, lo que debíamos hacer.

El contacto con los muertos fue inmediato. Los deportados de un convoy anterior acababan de ser gaseados y los hombres del Sonderkommando estaban ya sacando los cadáveres de la cámara de gas. Eran depositados en una especie de atrio, antes de ser subidos a los hornos crematorios. En aquel lugar debía cortar yo el pelo a los muertos. Éramos tres o cuatro los que lo hacíamos. Dos “dentistas” pasaban luego para extraer los dientes de oro de las víctimas, guardándolos en una arquilla especial a la que nadie podía acercarse. Uno de ellos era mi amigo Léon Cohen, que había afirmado que era dentista. Le dieron unas tenazas de dentista y un pequeño espejo para ver el interior de la boca. Recuerdo que cuando comprendió lo que debía hacer, casi se desvaneció. Al comienzo, en los primeros cadáveres, iba bastante deprisa, abría la boca y arrancaba los dientes de oro. Pero poco a poco la cosa se hizo más difícil, pues los cadáveres habían tenido tiempo de endurecerse y era preciso forzarlos para abrir las mandíbulas.

(SHLOMO VENEZIA: Sonderkommando, RBA, 2010, pag. 79-80)

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