SONDERKOMMANDO: INTENTO DE EVASIÓN

Posted on 1 agosto, 2012

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Se trataba de dos griegos: Hugo Venezia (…) y Alex Herrera. Nunca se habla de su historia, pero Herrera, Alekos como le llamaban los griegos, era un verdadero héroe. Antes de ser deportado, había sido capitán de la marina griega y era un hombre muy respetado entre nosotros. Cierto día, los alemanes le ordenaron que acompañara el camión que había venido a recoger las cenizas para arrojarlas al río Sola. Tenían que dispersarlas en el agua, poniendo una lona en el suelo y recoger las últimas cenizas con una pala, para asegurarse de que no quedara ningún rastro. Aquel día supe que había ocurrido algo al oír la alarma. En el campo, había por lo general varios tipos de sirena, pero la que sonaba de modo continuo significaba una situación grave. Para los alemanes, la evasión de un miembro del Sonderkommando era muy grave, no podían permitirse dejar que se evadiera un hombre que había visto el interior de las cámaras de gas. Inmediatamente aumentó el número de guardias alrededor del Crematorio y ordenaron pasar interminablemente lista en todo el campo. Supe que, para algunos, aquellas listas habían durado toda la noche, pero no entre nosotros, pues lso alemanes no querían que nuestro trabajo se interrumpiera demasiado tiempo.

Supimos lo que había ocurrido con el regreso de Hugo Venezia. Nos contó que el SS que les acompañaba se había instalado delante, al lado del chófer, y que ellos se habían quedado solos, detrás, con el cargamento de cenizas. Antes de llegar al río. Herrera había elaborado un plan y avisado a Hugo de lo que tendría que hacer. Herrera derribaría al guardia que viniera a abrirles la puerta mientras Hugo iba a atacar al conductor, antes de arrojarse al agua. Cuando el camión se detuvo, esperaron a que el SS se acercara para decirles que bajaran y, mientras abría, Herrera lo derribó de un fuerte golpe en la cabeza con la pala. Al oír el ruido, el conductor que leía un periódico, miró por el retrovisor y salió del camión empuñando la pistola. Hugo Venezia nos contó que no había podido hacer nada, se quedó paralizado, petrificado por el miedo ante el conductor que le apuntaba con la pistola. Era un hombre joven, de apenas dieciocho años, mientras que Herrera tenía experiencia y, ciertamente, también más fuerza de carácter. Sin aguardar, se arrojó de inmediato al río y comenzó a nadar hacia la otra orilla. El conductor disparó, pero la pistola de ordenanza ya no podía alcanzarle. Entonces, tomando el fusil del guardia, que estaba en el suelo, el alemán disparó de nuevo las famosas balas “dum-dum”, hechas para estallar en el interior del cuerpo y causar los mayores daños. Herrera fue alcanzado en el muslo, pero siguió hasta llegar a la otra orilla. Habían dado la alarma y se organizó de inmediato la caza del hombre que duró toda la noche y el día siguiente. Pero la herida debía de ser grave, Herrera había debido de perder mucha sangre y no sobrevivió a la evasión. Su cuerpo fue encontrado y llevado al Crematorio II. Entre tanto, Hugo, devuelto por el conductor, nos contó todo lo que había visto. Al día siguiente, los alemanes vinieron a buscarle y nadie volvió a verle. Por lo que se refiere a Herrera, fue traído para hacerle la autopsia. Luego, su cuerpo, por completo desmembrado y desfigurado, fue expuesto sobre una mesa en el patio del Crematorio. Nos obligaron a pasar, uno a uno, ante la mesa para mirar el rostro deforme e irreconocible de nuestro antiguo compañero. Los alemanes estaban extremadamente nerviosos y a quien apartaba los ojos le daban de palos. Luego lo llevamos a la sala de los hornos y recitamos un Cádiz antes de quemar su cuerpo. Nadie habla, nunca, de esta historia, pues nadie ha estudiado realmente la suerte de los griegos en Birkenau.

(SHLOMO VENEZIA: Sonderkommando, RBA, 2010, pag. 112-114)

PREGUNTAS:

1. ¿Por qué los miembros del Sonderkommando están en mejor disposición para evadirse que otros prisioneros?

2. ¿Por qué temen tanto los alemanes la evasión de un miembro del Sonderkommando?

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