SONDERKOMMANDO: URNAS EN EL CREMATORIO

Posted on 3 agosto, 2012

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A partir del momento en que empezamos a trabajar en el Crematorio, los alemanes nos obligaron a dormir dentro. Había un lugar preparado para ello, bajo tejado, sobre la sala de los hornos. El techo estaba abuhardillado, pero era bastante alto; hasta en la cama podíamos estar de pie, erguidos. Cada cual tenía su cama, al revés que en otros barracones del campo donde los prisioneros debían amontonarse, cinco o seis, en las sucias literas. Las dos hileras de camas estaban separadas por un estante puesto a lo largo. Aquel estante contenía casi doscientas urnas alineadas, todas idénticas. Quise saber lo que había en aquellas urnas, de modo que tomé una y la abrí. Estaba llena de una ceniza gris muy fina con una pequeña medalla con un número encima. Debía de ser el número de matriculación de un prisionero. Supe luego que los alemanes guardaban aquellas urnas para las familias de prisioneros. En realidad no se hacía para los judíos sino para los cristianos muertos en el campo, de hambre, de enfermedad o qué sé yo. Los alemanes anunciaban a la familia que el prisionero había muerto de enfermedad y que era posible obtener sus cenizas si se pagaban doscientos marcos.

Sin embargo, las cenizas que estaban en las urnas eran las cenizas mezcladas de varias personas y tal vez no tenían ni una pizca de la persona designada.

 (SHLOMO VENEZIA: Sonderkommando, RBA, 2010, pag. 115)

PREGUNTAS:

1. ¿Por qué los miembros del Sonderkommando disponían de mejores condiciones de alojamiento que el resto de reclusos?

2. ¿Qué finalidad tenían las urnas que se almacenaban en la buhardilla del Sonderkommando?

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