SONDERKOMMANDO: EL LUJO DE LA SOLIDARIDAD

Posted on 4 agosto, 2012

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La solidaridad sólo existía cuando tenías bastante para ti; de lo contrario, para sobrevivir era preciso ser egoísta. En el Crematorio podíamos permitirnos la solidaridad, porque teníamos bastante para sobrevivir. No hablo del hecho de ayudar a un camarada y ocupar su lugar por unos momentos, mientras él se recuperaba. Hablo del hecho de tener bastante comida. Para quienes no tenían bastante comida, la solidaridad se hacía imposible. Entonces, incluso cuando era peciso quitárselo a alguien para sobrevivir uno mismo, muchos lo hacían. Nosotros teníamos bastante comida y podíamos permitirnos intentar hacer llegar comida a los demás, aunque para ellos tuviéramos que correr algunos riesgos. Por ejemplo, durante la semana, los hombres que iban a buscar la sopa para el Sonderkommando se la dejaban  a menudo, por el camino, a los prisioneros que trabajaba en la prolongación de la vía férrea. Dejábamos nuestra marmita, llena aún, para tomar la suya, ya vacía. No nos hacía falta, pues todo el mundo, en el Sonderkommando, tenía pan y conservas en cantidad suficiente. Aunque los deportados llegaran al Crematorio sin su maleta y sin llevar demasiadas cosas en el bolsillo, eran tan numerosos que de todos modos conseguíamos encontrar bastante para guardar. En otras partes, era imposible. Ser solidario era un lujo que pocos podían permitirse; un bocado dado a otro era un bocado menos para uno mismo…

(SHLOMO VENEZIA: Sonderkommando, RBA, 2010, pag. 122-123)

PREGUNTAS:

1. ¿Por qué la solidaridad era un lujo en Auschwitz?

2. Explica los motivos por los que en el Sonderkommando no faltaba comida

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