SONDERKOMMANDO: LIBERACION EN EBENSEE

Posted on 17 agosto, 2012

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Cierta mañana, en vez de ir a trabajar, el comandante de Ebensee nos ordenó agruparnos en la plaza central del campo. Debíamos de ser cinco o seis mil, procedentes de una veintena de países distintos. Subió a un estrado. A su lado, los intérpretes traducían a todas las lenguas. Nos dijo algo así: “Los rusos y los norteamericanos se acercan. Pero no abandonaremos el lugar sin combatir. Vuestra vida estará en peligro en medio de los combates. Os recomiendo que os refugiéis en las galerías, para evitar morir en los bombardeos”. En todas las lenguas, los prisioneros gritaron que se negaban.

¿Les dejó elegir?

Sí, es extraño que nos hiciera la pregunta. También habría podido obligarnos a entrar por la fuerza en las galerías y matarnos a todos dinamitándolas. Pero nos habríamos rebelado y aquello hubiera sido una verdadera carnicería. Al entrar, las tropas norteamericanas habrían encontrado los rastros de aquella innoble matanza. Y, además, no tenían tiempo para obligarnos. Cuando el comandante comprendió que nos negábamos, reunió a los oficiales y abandonaron el campo. No éramos libres, a pesar de todo, pues en su lugar llegaron hombres de la Wehrmacht, casi todos soldados reservistas, bastante mayores. Tenían que vigilarnos para evitar que fuéramos a saquear la pequeña aldea y, tal vez, intentáramos vengarnos. Creo que habríamos podido hacer una masacre.

(SHLOMO VENEZIA: Sonderkommando, RBA, 2010, pag. 163)

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