EL FALSIFICADOR DE PASAPORTES: EL DOCTOR KAUFMANN

Posted on 30 agosto, 2012

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– (…) Sabe usted, Schönhaus, nunca hay que excluir la posibilidad de un milagro, pero no se debe contar con ella. Mejor es ayudarse uno mismo. Y usted tiene además la suerte de poder ayudar a otros. Ha provisto a Heinz Schwersenz de un perfecto documento de identidad. Edith Wolff está entusiasmada y opina que con su talento debería ayudar a más judíos. Con el doctor Kaufmann tiene usted esta posibilidad.

 – ¿Qué sabe usted de ese doctor Kaufmann?

 – El doctor Franz Kaufmann es una persona extraordinaria. En su calidad de alto consejero gubernamental en el Tribunal de Cuentas del Imperio Alemán fue capitán en la Primera Guerra Mundial. Es de origen judío, pero fue bautizado ya de niño. Está casado con una aristócrata alemana. Miembro activo de la Iglesia confesora, ayuda a esconder judíos que van a ser deportados. Por estar casado con una “aria” y porque educa a su hijita en el cristianismo, pertenece a los privilegiados. No tiene que llevar estrella y sus tarjetas de racionamiento no llevan la “J”. Puede, pues, de hecho, llevar la vida normal de un alemán. Pese a ello se expone al enorme peligro que amenaza a todos los que ayudan a judíos. Libra el combate por los perseguidos y desposeídos con el heroísmo de un oficial. La prudencia es para él una variante de la cobardía. “Cuando se quiere conquistar una trinchera enemiga, no se puede ser prudente. Es ese caso hay que tener el valor de mirar el peligro a los ojos”. Así argumenta. Vaya usted a verlo. Colabore con él. Pero intente explicarle que la conspiración es un modo de combate tan importante como el heroísmo. De lo contrario le espera una corta vida como falsificador de pasaportes. Piense en lo siguiente: a todo el que la policía detenga con un documento de identidad falsificado por usted le preguntarán de dónde ha sacado ese documento, quién ha cambiado la fotografía y quién ha copiado el sello. Y hay pocos capaces de guardar silencio cuando les meten los dedos por la puerta entreabierta y la cierran después de un portazo. A no ser que no sepan nada. Entonces tampoco pueden traicionar a nadie. Por eso nadie debe saber su nombre ni su dirección. Esto mismo es aplicable al doctor Kaufmann. Él sigue siendo un correcto funcionario alemán que rechaza todo lo ilegal. Sigue siendo alemán en el mejor sentido. Pese a su actividad clandestina es de una absoluta integridad moral. Por ejemplo, si usted es uno de sus colaboradores sólo recibirá al mes un número determinado de tarjetas de racionamiento robadas. Que dios le asista si pide usted más. Pronto acabaría mal con él. Si Hitler no persiguiera y exterminara a los judíos alemanes, muchos de los judíos de ideología nacional serían sus fieles aliados.

(SCHÖNHAUS, Cioma: El falsificador de pasaportes, Círculo de lectores, pag. 118-119)

Nota: El doctor Franz Kaufmann había sido destituido en 1936 de sus funciones como Consejero gubernamental debido a su origen judío. Fue detenido en 1943 por sus actividades clandestinas y deportado al campo de concentración de Sachsenhausen, donde murió en 1944. Pertenecía a la iglesia confesora luterana, cuyos miembros ayudaron en muchos casos a los resistentes al régimen.

PREGUNTAS:

  1. ¿Qué formas de oposición a la política racial nazi aparecen en este texto?
  2. ¿Qué medidas de seguridad debían tomarse para evitar la delación por parte de los detenidos por la policía? ¿Con qué técnicas conseguía la policía nazi esas confesiones?
  3. Explica por qué Kaufmann es prototipo del llamado “judío nacionalista alemán”
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