EL FALSIFICADOR DE PASAPORTES: IGNORANCIA SOBRE EL LAGER

Posted on 31 agosto, 2012

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Mis pensamientos viajan a Polonia. ¿Cómo se vive en un campo así? ¿Se tiene allí cepillo de dientes? ¿Hay papel higiénico? ¿Cómo se duerme por la noche? ¿Son catres de madera?¿Y se tienen sacos de paja? Mi representación nocturna de unas barracas blancas es sin duda equivocada. ¿Dónde estará mamá ahora? ¿Qué cosas se habrá visto obligada a ver? ¿Qué le habrán hecho? ¿Dónde estaba papá cuando escribió la postal? La tarjeta en la que ponía: “Busco a mamá por todas partes. Cioma tenía razón en todo. Soy feliz de que no esté con nosotros. ¡Adiós a todos!” Yo había guardado esa tarjeta como una reliquia. Confiado, se la di a Tatjana para que la guardara. Ella había pegado la tarjeta debajo de su armario. Pero cuando se enteró de que me buscaban tuvo miedo y la quemó. Se lo recriminé. Fue una enorme hazaña de papá escribir en Majdanek una tarjeta postal, hacerse con un sello de correos y encargarse de que llegara realmente a su destino. Ahora la tarjeta ha desaparecido…, como todo lo demás; todo ha desaparecido

(SCHÖNHAUS, Cioma: El falsificador de pasaportes, Círculo de Lectores, 2009, pag. 193)

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