SI ESTO ES UN HOMBRE: EL TRABAJO EN LA BUNA

Posted on 10 septiembre, 2012

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Todos trabajamos, excepto los enfermos (lograr ser declarado enfermo supone de por sí un importante bagaje de sabiduría y de experiencia). Todas las mañanas salimos en formación del campo de Buna; todas las tardes, en formación, volvemos a él. Por lo que se refiere al trabajo estamos subdivididos en unos doscientos Kommandos, cada uno de los cuales consta de quince a ciento cincuenta hombres bajo el mando de un Kapo. Hay Kommandos buenos y malos: en su mayor parte están adscritos a los transportes y el trabajo es muy duro, especialmente en invierno, aunque no sea más que por desarrollarse siempre al aire libre. También hay Kommandos de especialistas (electricistas, herreros, albañiles, soldadores, mecánicos, picapedreros, etcétera) que están adscritos a determinadas oficinas o departamentos de la Buna, dependientes de modo más directo de Meister civiles, en su mayoría alemanes y polacos: esto, naturalmente, sucede sólo durante las horas de trabajo: durante el resto de la jornada los especialistas (en total no son más de trescientos o cuatrocientos) no reciben un trato distinto del de los trabajadores comunes. En la asignación de los individuos a los distintos Kommandos decide un oficial especial del Lager, el Arbeitsdienst, que está en continua relación con la dirección civil de la Buna. El Arbeitsdienst tomas las decisiones siguiendo criterios desconocidos, a menudo basándose abiertamente en el favoritismo y la corrupción, de manera que si alguien consigue hacerse con algo de comer puede estar prácticamente seguro de obtener un buen puesto en la Buna.

El horario de trabajo cambia según la estación. Todas las horas de luz son horas de trabajo: por ello se va de un horario mínimo de invierno (de 8 a 12 y de 12:30 a 16) a uno máximo de verano (de 6:30 a 12 y de 13 a 18). Bajo ningún concepto pueden los Häftlinge estar trabajando durante las horas de oscuridad o cuando hay una niebla densa, mientras que se trabaja regularmente cuando llueve o nieva o (caso muy frecuente) cuando sopla el feroz viento de los Cárpatos; esto en relación con el hecho de que la oscuridad o la niebla podrían proporcionar ocasión para las tentativas de fuga.

Un domingo de cada dos es día normal de trabajo; los domingos que se llaman festivos se trabaja en realidad generalmente en la conservación del Lager, de manera que los días de reposo real son extraordinariamente raros.

(PRIMO LEVI: Si esto es un hombre, Círculo de Lectores, pag. 46-47 )

PREGUNTAS:

1. Comenta las principales características de la jornada laboral de un prisionero

2. ¿Quién era el responsable de al adjudicación de los distintos destinos de trabajo? Explica cómo funcionaba la corrupción en la distribución de puestos.

3. ¿Por qué hay trabajos “buenos” y “malos”?

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