SI ESTO ES UN HOMBRE: LAVARSE

Posted on 14 septiembre, 2012

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El lavadero es un sitio poco atractivo. Está mal iluminado, lleno de corrientes de aire, y el piso de ladrillos está cubierto por una capa de lodo; el agua no es potable, huele mal y muchas veces falta durante mucho tiempo. Las paredes están decoradas por curiosos frescos didascálicos: por ejemplo se ve al Häfling bueno, representado desnudo hasta la cintura, en acto de enjabonarse el cráneo sonrosado y rapado, y al Häfling malo, de nariz acusadamente semítica y colorido verdoso, que, enfundado en sus ropas llenas de manchas y con el gorro puesto, mete cautelosamente un dedo en el agua del lavabo. Debajo del primero está escrito: “So bist du rein” (así quedarás limpio), y debajo del segundo: “So gehst du ein” (así te buscas la ruina); y más abajo, un francés dudoso pero en caracteres góticos: “La propreté, c’est la santé”.

Durante semanas he considerado estas amonestaciones sobre la higiene como puros rasgos de humor teutónico, (…) Pero después he comprendido que sus desconocidos autores, puede que subconscientemente, no estaban lejos de algunas verdades fundamentales. En este lugar, lavarse todos los días en el agua turbia del inmundo lavabo es prácticamente inútil a fines de limpieza y de salud; pero es importantísimo como síntoma de un resto de vitalidad, y necesario como instrumento de supervivencia moral.

(…) precisamente porque el Lager es una gran máquina para convertirnos en animales; que aun en este sitio se puede sobrevivir, y por ello se debe querer sobrevivir, para contarlo, para dar testimonio; y que para vivir es importante esforzarse por salvar al menos el esqueleto, la armazón, la forma de la civilización. Que somos esclavos, sin ningún derecho, expuestos a cualquier ataque, abocados a una muerte segura, pero que nos ha quedado un facultad y debemos defenderla con todo nuestro vigor porque es la última: la facultad de negar nuestro consentimiento. Debemos, por consiguiente, lavarnos la cara sin jabón, en el agua sucia, y secarnos con la chaqueta. Debemos dar betún a los zapatos no porque lo diga el reglamento sino por dignidad y por limpieza. Debemos andar derechos, sin arrastrar los zuecos, no ya en acatamiento de la disciplina prusiana sino para seguir vivos, para no empezar a morir.

(PRIMO LEVI: Si esto es un hombre, Círculo de Lectores, pag. 50-52 )

PREGUNTA:

1. ¿Por qué es para el autor necesario mantener las rutinas del día a día?

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