LA NOCHE: EN EL GHETTO

Posted on 2 octubre, 2012

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A las ocho de la mañana, el cansancio, como plomo derretido, se había coagulado en las venas, en los miembros, en el cerebro. Yo me disponía a rezar cuando, repentinamente, se escucharon gritos en la calle. Me quité rápidamente mis filacterias y corrí hasta la ventana. Los gendarmes húngaros habían penetrado en el ghetto y rugían en la calle vecina:

– ¡Todos los judíos afuera! ¡Rápido!

Los policías judíos entraban en las casas y decían con voz quebrada:

– Ha llegado el momento… Hay que abandonar todo esto…

Los gendarmes húngaros golpeaban con la culata de sus fusiles, con cachiporras, a cualquiera, sin motivo, a diestra y siniestra, ancianos y mujeres, niños y enfermos.

Una tras otra, las casas se vaciaban y la calle se llenaba de gente y de paquetes. A las diez, todos los condenados estaban afuera. Los gendarmes llamaban una, dos, veinte veces. El calor era intenso. El sudor inundaba los rostros y los cuerpos.

Los niños lloraban pidiendo agua.

¡Agua! La había muy cerca, en las casas, en los patios, pero estaba prohibido abandonar las filas.

– ¡Agua, mamá, agua!

A escondidas, los policías del ghetto pudieron ir a llenar algunos cántaros. (…)

(…) Nuestro convoy tomó la dirección de la sinagoga grande. La ciudad parecía desierta. Pero, detrás de los postigos, nuestros amigos de ayer esperaban sin duda el momento de poder saquear nuestras casas.

La sinagoga parecía una gran estación: equipajes y lágrimas. El altar destrozado, las tapicerías arrancadas, las paredes desnudas. Éramos tantos que apenas podíamos respirar. Espantosas veinticuatro horas pasadas allí. Los hombres estaban abajo. Las mujeres en el primer piso. Era sábado: se hubiera dicho que habíamos ido para asistir al oficio. Como no podían salir, las gentes hacían sus necesidades en un rincón cualquiera de la sinagoga.

(WIESEL, Elie: La Noche, El Aleph editores, pags. 24-25, 31)

PREGUNTAS:

  1. ¿De qué modo se produce la deportación desde los Ghettos?
  2. ¿Cuál es el destino de los judíos deportados?¿Ellos lo saben?
  3. ¿Cómo reacciona el resto de la población no judía de la ciudad?

 

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