LA NOCHE: SEPARACIÓN DE LAS FAMILIAS

Posted on 4 octubre, 2012

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Los objetos que nos eran caros y que habíamos arrastrado hasta allí quedaron en el vagón y con ellos, al fin, nuestras ilusiones

Cada dos metros, un SS, con la metralleta apuntando hacia nosotros. Tomados de las manos, seguimos a la masa.

Un suboficial SS vino a nuestro encuentro, cachiporra en mano, y ordenó:

–  Los hombres a la izquierda. Las mujeres a la derecha.

Cuatro palabras dichas tranquilamente, indiferentemente, sin emoción. Cuatro palabras simples, breves. Sin embargo, era el momento en que me separaría de mi madre. No había tenido tiempo de pensar, cuando ya sentí la presión de la mano de mi padre: quedamos solos. En una fracción de segundo, pude ver a mi madre, a mis hermanas, ir hacia la derecha. Tzipora (la hermana pequeña del autor) estrechaba la mano de mamá. Las vi alejarse; mi madre acariciaba los cabellos rubios de mi hermana como para protegerla, y yo continuaba andando con mi padre, con los hombres. Y no sabía que en ese lugar, en ese instante, me separaba de mi madre y de Tzipora para siempre. Continuaba caminando. Mi padre me tenía de la mano.

(WIESEL, Elie, La Noche, El Aleph, pag. 39)

PREGUNTAS:

1. ¿Qué ocurría con las familias a la llegada al campo de concentración?

2. ¿Por qué el autor no volvió a ver a su madre y hermana?

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