LA NOCHE: LIBERACION EN BUCHENWALD

Posted on 18 octubre, 2012

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El 10 de abril, todavía estábamos unos veinte mil en el Campo, entre ellos unos centenares de niños. Decidieron evacuarnos a todos de una sola vez. Hasta la noche. Luego harían saltar el campo.

Estábamos entonces apiñados en el inmenso recinto de llamada, en filas de cinco, esperando que se abriera el portón. De pronto, empezaron a aullar las sirenas. Alerta. Volvimos a los blocs. Era demasiado tarde para evacuarnos esa noche. La evacuación fue postergada para el día siguiente.

El hambre nos torturaba; no habíamos comido nada desde hacía seis días, salvo un poco de hierba y algunas cáscaras de patata encontradas en los alrededores de las cocinas.

A las diez de la mañana, los SS se dispersaron a través del campo y comenzaron a rechazar a las últimas víctimas hacia el recinto de llamada.

El movimiento de resistencia decidió entonces entrar en acción. Por todas partes surgieron hombres armados. Ráfagas. Estallidos de granadas. Los niños permanecimos boca abajo en el piso del bloc.

La batalla no duró mucho. Alrededor de mediodía todo había vuelto a la tranquilidad. Los SS habían huido y los resistentes habían tomado la dirección del campo.

Aproximadamente a las seis de la tarde, el primer tanque americano se presentó a las puertas de Buchenwald.

Nuestro primer gesto de hombres libres fue lanzarnos sobre las vituallas. No pensábamos más que en eso. Ni en la venganza, ni en nuestros padres. Sólo el pan.

Y aun cuando ya no teníamos hambre, nadie pensó en la venganza. Al día siguiente, algunos jóvenes corrieron a Weimar a juntar patatas, buscar ropas… y acostarse con las muchachas. Pero de la venganza ni rastros.

Tres días después de la liberación de Buchenwald, caí muy enfermo: una intoxicación. Fui transferido al hospital y pasé dos semanas entre la vida y la muerte.

Un día pude levantarme, después de reunir todas mis fuerzas. Quise verme en el espejo que estaba colgado en la pared de enfrente. Desde el ghetto no había visto mi cara.

En el fondo del espejo, un cadáver me contemplaba.

Su mirada en mis ojos no me abandona más.

(WIESEL, Elie, La Noche, pag.128-129)

PREGUNTAS:

  1. Explica la última frase del texto: “Su mirada en mis ojos no me abandona más.”
  2. Aunque no explica el por qué, nosotros podemos intuir la causa de que cayera enfermo tras la liberación. Trata de establecer una hipótesis.
  3. ¿Quién liberó el campo de Buchenwald? ¿Por qué? ¿Qué potencia liberó los campos de Europa del Este?
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