LA NOCHE: VERGÜENZA

Posted on 23 octubre, 2012

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¡Qué época idiota la nuestra! Todo está invertido. Los cementerios se encuentran arriba, suspendidos en el cielo y no cavados en la tierra húmeda. Estamos tendidos en la cama, mi cuerpo desnudo contra tu cuerpo desnudo, y pensamos en los negros nubarrones, en los cementerios flotantes, en los sarcasmos de la muerte y del destino que, en realidad, son sólo uno. Hablas de la felicidad, Kathleen, como de una posibilidad. Pero ni siquiera es un sueño. Él también ha muerto. También está en lo alto. Todo se ha refugiado allá arriba. ¡Y qué vacío aquí abajo! La verdadera vida está allá. Aquí no hay nada. Nada, Kathleen. Aquí está el desierto árido. El desierto desprovisto de espejismos. Es la estación donde el niño olvidado en el andén ve a sus padres que se alejan en un tren. Y, en lugar de ellos, está ahí el humo negro del tren. El humo son ellos. ¿La felicidad? La felicidad para el niño sería que el tren diera marcha atrás. Pero tú conoces a los trenes: siempre van hacia delante. Sólo el humo va hacia atrás.

(WIESEL, Elie: Trilogía de la Noche (El Día), El Aleph, pag. 326-327)

PREGUNTA:

1. Explica este fragmento haciendo referencia al símil del humo del tren y su significado para el autor.

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