DESDE AQUELLA OSCURIDAD: RICHARD GLAZAR HABLA DE LA COMIDA, UNA OBSESIÓN

Posted on 12 noviembre, 2012

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La comida era prioritaria en nuestras cabezas; durante largo tiempo, comer fue un fin en sí mismo. A la hora de comer nos daban cazos de sopa, pan y café. Mientras los transportes occidentales continuaron, había tanta comida que solíamos tirar la sopa y el pan. Había una montaña de pan mohoso del campo –eso confirma lo que Suchomel me había dicho y contradice la versión de Stangl-. Sólo bebíamos el café. No, no les importaba que cogiéramos comida de los transportes –presumiblemente, mientras no lo supieran-, había tanta, sabe. Como es lógico suponer, los SS y los ucranianos tenían el primer turno, pero había mucho más. La robábamos y también la comprábamos. O sea, los ucranianos se quedaban con casi todo y entonces la vendían por oro, dólares o joyería. Ellos no tenían manera de acceder a los objetos valiosos. Vigilaban el trabajo exterior y el propio campo, pero el campo de trabajo, en el interior, era cosa de los judíos, vigilados por los SS. El grupo encargado de registrar los objetos valiosos (millones en dinero y joyas) era denominado los “Judíos de Oro”. El SS Suchomel también los supervisaba, así como la sastrería.”

(SERENY, Gitta: Desde aquella oscuridad. Conversaciones con el verdugo: Franz Stangl comandante de Treblinka, Edhasa, 2009, pag. 275)

PREGUNTAS:

1. ¿Por qué motivo había momentos en los que “les sobraba la sopa”?

2. ¿Qué ocurría con los objetos de valor del campo de concentración?

3. ¿Qué papel tenían los ucranianos en el intercambio de productos dentro del lager?

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