EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA: VACUNACIÓN CONTRA EL TIFUS

Posted on 3 enero, 2013

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Era el invierno de 1941 a 1942, un invierno muy crudo en el gueto. Una marejada de miseria judía rodeaba los islotes de relativa prosperidad  que representaban los intelectuales judíos y la ostentosa vida  de los especuladores. Los pobres se encontraban ya gravemente debilitados por el hambre y carecían de protección contra el frío, puesto que no podían comprar combustible. Estaban además infestados de parásitos. El gueto hervía de parásitos y no se podía hacer nada. La ropa de la gente con la que uno se cruzaba por la calle estaba infestada de piojos, al igual que el interior de los tranvías y las tiendas. Los piojos se arrastraban por las aceras y por las escaleras, y caían del techo de las oficinas públicas que había que visitar para tantas cosas diferentes. Los piojos encontraban el modo de llegar a los pliegues del periódico y a las monedas del cambio; había piojos incluso en la corteza del pan que uno acababa de comprar. Y cada una de esas criaturas repugnantes podía transmitir el tifus.

Se desató una epidemia en el gueto. La mortalidad por tifus era de cinco mil personas al mes. El tema principal de conversación, tanto entre los ricos como entre los pobres, era el tifus; los pobres se preguntaban cuándo morirían por su causa, mientras que los ricos se preguntaban cómo conseguirían la vacuna del doctor Weigel para protegerse. (…) gracias a su invento y a la venalidad de los alemanes, muchos judíos de Varsovia se salvaron de morir de tifus, aunque sólo fuera para morir de otra muerte más adelante.

Yo no me vacuné. No podría haber pagado más que una dosis del suero que hubiera bastado par mí pero no para el resto de mi familia, y no quería eso.

En el gueto no había forma de enterrar a quienes morían de tifus con rapidez suficiente par ir al mismo ritmo que la mortalidad. Pero tampoco era posible dejar sin más los cadáveres en el interior de las casas. En consecuencia, se llegó a una solución intermedia: se despojaba a los muertos de su ropa –demasiado apreciada por los vivos para dejársela puesta- y se depositaban los cuerpos en la aceras envueltos en papel. A menudo tenían que esperar varios días hasta que iban vehículos del Consejo a recogerlos y los llevaban a las fosas comunes del cementerio.

(Wladyslaw Szpilman: El pianista del gueto de Varsovia, Turpial y Amaranto, Madrid, 2000, pags. 18-20)

PREGUNTAS:

1. ¿Cuál era la causa de la extensión de epidemias en el gueto?

2. ¿Cómo se reflejan las diferencias sociales en el gueto? ¿Por qué Szpilman no se vacuna?

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