EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA: LÍMITES DEL GUETO

Posted on 7 enero, 2013

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(…) se colocaron carteles a la entrada de las calles que más tarde señalarían el límite del gueto judío, en los que se informaba a los viandantes de que esas calles estaban infectadas de tifus y era mejor evitarlas. Un poco después el único periódico de Varsovia que publicaban en polaco los alemanes ofreció un comentario oficial sobre el asunto: los judíos no sólo eran parásitos sociales, sino que además contagiaban la infección. No se trataba, decía el reportaje, de encerrarlos en un gueto, palabra que, por otra parte, no había que utilizar. Los alemanes eran una raza demasiado culta y magnánima, decía el periódico, para confinar, ni siquiera a parásitos como los judíos, en guetos, residuo medieval indigno del nuevo orden de Europa. En lugar de ello, tenía que haber un barrio judío en la ciudad en el que vivieran sólo judíos, para que allí gozaran de libertad total y pudieran continuar practicando sus costumbres y su cultura racial. Por razones de mera higiene, ese barrio tenía que estar rodeado  por un muro, de modo que el tifus y las demás enfermedades  judías no se extendieran  a otras zonas de la ciudad. Este reportaje humanitario se ilustraba con un pequeño mapa en el que aparecían la fronteras exactas del gueto.

(…)

Las puertas del gueto se cerraron el 15 de noviembre. Esa tarde tenía cosas que hacer en el extremo más alejado de la calle Sienna, no lejos de la calle Zelazna. Lloviznaba pero la temperatura se mantenía muy cálida para la época del año. Las oscuras calles hervían de portadores de brazaletes blancos. Estaban todos muy agitados, e iban y venían corriendo como animales encerrados en una jaula a la que todavía no se han acostumbrado. Las mujeres gemían y los niños lloraban aterrorizados junto a los muros de los edificios, encaramados a los montones de ropa de cama que se mojaba y se ensuciaba con la porquería de las calles. Eran familias judías que habían sido llevadas a la fuerza hasta el otro lado de los muros del gueto en el último minuto y no tenían esperanza de encontrar cobijo. Medio millón de personas debían encontrar un lugar donde instalarse en una parte de la ciudad que ya estaba superpoblada y en la que apenas había espacio para más de cien mil.

A lo largo de la calle vi focos que iluminaban el nuevo enrejado: la puerta del gueto, al otro lado de la cual vivía la gente libre, sin encerrar, con espacio suficiente, en la misma ciudad de Varsovia. Pero ningún judío podía traspasar ya esa puerta.

(Wladyslaw Szpilman: El pianista del gueto de Varsovia, Turpial y Amaranto, Madrid, 2000, pags. 60 a 62)

PREGUNTAS:

1. ¿Qué era el gueto?

2. ¿En qué condiciones se inició la vida en el gueto de Varsovia?

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