EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA: CERTIFICADOS DE EMPLEO

Posted on 16 enero, 2013

0



FABRICA SCHULZ  EN EL GUETO DE VARSOVIAComo se habían cerrado las tiendas y se habían cortado todos los suministros del gueto, el hambre se extendió un par de días después, alcanzando esta vez a todo el mundo. La gente no permitió que eso le afectara gran cosa: estaba detrás de algo más importante que la comida. Quería certificados de empleo.

Sólo se me ocurre una comparación capaz de dar una idea de nuestra existencia en esos días y horas terribles: era como vivir en un hormiguero amenazado. (…)

Aunque fue un periodo terrible para la población judía, los alemanes hicieron muy buenos negocios. En el gueto brotaron empresas alemanes como los hongos después de la lluvia, y todas estaban dispuestas a hacernos certificados de empleo. Naturalmente por unos cuantos miles, pero la magnitud de las sumas no disuadió a la gente. A la puerta  de esas empresas había largas colas, que asumían proporciones gigantescas en el caso de las oficinas de fábricas realmente grandes e importantes, como Toebbens y Schultz. Quienes habían tenido la suerte de hacerse con certificados de empleo  prendían pequeños letreros en sus ropas con el nombre del lugar donde se suponía que trabajaban. Pensaban que eso los protegía del reasentamiento. (Wladyslaw Szpilman: El pianista del gueto de Varsovia, Turpial y Amaranto, Madrid, 2000, pag. 92-93)

PREGUNTAS:

1. ¿Por qué los certificados de trabajo eran más deseados que la comida en esos momentos?

2. ¿Crees que realmente eran efectivos? ¿Por qué?

Anuncios