EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA: INICIO DEL REASENTAMIENTO

Posted on 16 enero, 2013

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DEPORTACIÓN A TREBLINKAFinalmente había ocurrido lo peor: todo un barrio de medio millón de habitantes iba a ser reasentado. Parecía absurdo, nadie podía creerlo.
Durante los primeros días la operación se desarrolló por el sistema de lotería. Se rodeaban edificios al azar, ora en una parte del gueto, ora en otra. De un silbido se convocaba en el patio de una casa a sus habitantes; todos ellos eran cargados sin excepción –sea cual fuera su edad y su sexo, desde bebés hasta ancianos- en vehículos tirados por caballos que los transportaban hasta el Umschlagaplatz, el centro de reunión y tránsito. Entonces se apiñaba a las víctimas en vagones y se las enviaba hacia lo desconocido.
Al principio toda la operación la realizaba la policía judía, conducida por tres ayudantes de los verdugos alemanes: el coronel Szerynski, y los capitanes Lejkin y Ehrlich, que no eran menos peligrosos y despiadados que los propios alemanes. Tal vez eran incluso peores, porque cuando encontraban a gente que se había ocultado en algún rincón en vez de bajar al patio, era fácil convencerlos para que cerraran los ojos, pero sólo a cambio de dinero. No los conmovían las lágrimas ni las súplicas, ni siquiera el llanto desesperado de los niños.
(Wladyslaw Szpilman: El pianista del gueto de Varsovia, Turpial y Amaranto, Madrid, 2000, pags. 92)

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