EL PIANISTA DEL GUETO DE VARSOVIA: UMSCHLAGPLATZ (I)

Posted on 18 enero, 2013

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JUDÍOS EN EL GUETO DE VARSOVIALos alemanes dieron con otra brillante idea para facilitar su trabajo. Colocaron en las paredes decretos que decían que todas las familias que se presentaran de manera voluntaria en el Umschlagplatz para “emigrar” recibirían una hogaza de pan y un kilo de mermelada por persona, y que esas familias voluntarias no serían separadas. La oferta tuvo una respuesta masiva. La gente se mostró ansiosa de aceptarla porque estaba hambrienta, y porque tenía la esperanza de recorrer en compañía el camino, difícil y desconocido, hacia su destino.

(…)

A primera hora de la mañana del 2 de agosto llegó la orden de que todos los judíos tenían que dejar el gueto pequeño antes de las seis de la tarde de ese día. Conseguí sacar tiempo para ir a buscar algo de ropa a la calle Sliska, además de mis composiciones, una colección de reseñas de mis actuaciones y mi trabajo creativo como compositor, y el violín de nuestro padre. Me lo llevé a nuestro cuartel, con mucho trabajo, en un carro de mano. Era todo lo que teníamos.
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Finalmente, el 16 de agosto de 1942 llegó nuestro turno. Se había hecho una selección en el centro de recogida, y sólo Henryk y Halina fueron aprobados como aptos para trabajar. A nuestro padre, a Regina y a mí nos dijeron que volviéramos al cuartel una vez que estuvimos allí, rodearon el edificio y oímos el silbato en el patio.
Era inútil seguir luchando. Había hecho cuanto había podido para salvarnos, a mis seres queridos y a mí. Desde el principio había resultado evidente que era imposible. Quizá al menos a Halina y a Henryk les iría mejor que al resto de nosotros. ((Wladyslaw Szpilman: El pianista del gueto de Varsovia, Turpial y Amaranto, Madrid, 2000,pag. 96-99)

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