DIARIO DE UN DESESPERADO: REACCIÓN EN MUNICH. EL ANCLA ROJA

Posted on 4 marzo, 2013

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ARTE DEGENERADOMayo 1937

La lucha contra el nazismo que se está librando encarnizadamente bajo al superficie, sobre todo en el sur de Alemania –un inglés lo entenderá una vez más cuando ya sea demasiado tarde; un norteamericano, nunca- es al mismo tiempo una lucha contra la prusificación y una lucha en pro de la estructura natural de Alemania. Lo que hoy es un problema alemán, mañana lo será europeo… e incluso un problema que afecte al orbe. (…)

(RECK, Friedrich: Diario de un desesperado, Minúscula, pags. 51)

9 de septiembre de 1937

Así están las cosas en Múnich. Por lo demás, la reacción a la sistemática prusificación de la ciudad ha traído consigo una manifestación que se habría considerado imposible hace treinta años, en los inolvidables tiempos del viejo regente. Y es que los barrios periféricos de Haidhausen y Giesing, que podrían considerarse la traducción de un sensible Whitechapel pasado por el pincel de Spitzweg, están sumidos en la inseguridad por la acción de una banda que se hace llamar Ancla Roja y que, reclutada entre adolescentes, ha desatado el terror contra todo aquel que lleve uniforme del partido. Mientras no se hable alemán del norte, mal visto desde siempre en esos barrios, se puede recorrer tranquilamente Giesing con gabán y chistera sin ser molestado; el Ancla Roja solo ataca a los que llevan uniforme del partido, y muy especialmente a la gente de las SS. Su actividad no puede ser valorada en términos de inofensivo camorrismo, dado que ya carga sobre su conciencia varios asesinatos y la policía la relaciona con varios muertos de las SS cuyos cadáveres han sacado del Isar con la firma de esta honorable hermandad. Lo mejor del asunto es que toda la banda está formada por miembros de las Juventudes Hitlerianas que de hecho son antinazis y, forzados a prestar servicio en ellas, hacen un doble juego. Pero lo que roza lo increíble es que el jefe de la organización sea un abogado de Múnich, con lo que ya hemos alcanzado los niveles del submundo de Chicago (…) Realmente en Alemania un demonio se ha liberado de sus cadenas… ah, y no sabemos cómo volver a ponerlo a buen recaudo.

(RECK, Friedrich: Diario de un desesperado, Minúscula, pags. 68 y 69)

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