UNA MUJER EN BIRKENAU: MUERTE DE LA INTELLIGENTSIA

Posted on 6 octubre, 2013

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Mujeres judías caminando con sus hijos hacia la cámara de gas en Birkenau (Polonia), mayo de 1944Después del recuento frente al barracón, las jefas de barracón empiezan a sacar a las mujeres que tienen fiebre o a las enfermas a las que la disentería ha debilitado y las obligan a sentarse en unos taburetes o en el suelo. Por último sacan a las que agonizan para tumbarlas delante del bloque y contarlas. Los bultos inertes sobre el suelo mojado, ocultos bajo mantas salpicadas de barro, captan la atención de las prisioneras sanas que llevan poco tiempo en el campo.  Alguien dice en voz baja:

– Se están llevando a la señora Pietkiewiczowa, la mujer de un capitán de la ciudad de Rawa Mazowiecka. Morirá cualquier día de éstos. La que allí está tirada es la señora Zahorska, escritora. La intelligentsia es la que menos aguanta. Allí está sentada la doctora Garlicka, ginecóloga de Varsovia, a su lado está la señora Grocholska, de Radio Polonia.

Es imposible abstraerse  del espectáculo, pues frente a los demás barracones se repite el mismo espectáculo. Hay que mirar adelante y pensar que algún día te tocará a ti tener fiebre, porque la fiebre no perdona a nadie. Alguien dice en voz baja, como para sus adentros:

– Al fin y al cabo, está bien que nadie sepa lo que pasa aquí, así los niños no se enteran de cómo mueren sus madres

(Seweryna Szmaglewska, Una mujer en Birkenau, Alba editores, pag. 24)

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