UNA MUJER EN BIRKENAU: SELECCIÓN PARA EL BLOCK 25

Posted on 28 octubre, 2013

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BIRKENAU MUJERESPor la tarde nos ordenan regresar al campo. En la entrada está el Rapportführer Taube, la Aufseherin Drechsler, la Aufseherin Hasse, el doctor König y muchos otros Blockführer y Aufseherinnen de menor importancia. Las mujeres tenemos que pasar corriendo a su lado una por una. Una capa de hielo transparente, como de cristal, cubre encamino abombado en este lugar. Los zuecos que arrastras sobre tus pies débiles patinan increíblemente. Taube sostiene en la mano un bastón con una punta doblada. De vez en cuando grita en voz alta, riéndose de su juego:

– Laufen, laufen! ¡Corriendo, corriendo!

Taube es alto y tiene los pies grandes y normalmente muy separados. De vez en cuando se inclina un poco hacia el camino para pescar a las prisioneras que no pueden correr. Con el gancho del bastón las aparta a un lado y las envía al bloque 25, que ahora tiene los lechos vacíos y las puertas abiertas.

Entre las prisioneras hay muchas enfermas de tifus que el día anterior se pasaron a los bloques de trabajo para evitar la selección en el hospital y que ocultaron que tenían fiebre alta. Ahora corren junto con otras prisioneras; en un esfuerzo sobrehumano intentan moverse de forma ágil. Entre ellas hay mujeres muy jóvenes.

Muchas consiguen pasar felizmente, sin embargo muchas son apartadas. Hay viejecitas de 60 años que consiguen zafarse de esta selección. ¡Sin embargo, cuántas se van al bloque 25!

Apartan no sólo a las mujeres viejas y enfermas, sino también a aquellas que tienen las piernas hinchadas o cubiertas de úlceras y corren con dificultad. Apartan a muchas prisioneras francesas, que son más delicadas y no están acostumbradas al severo invierno polaco. Basta que te resbales y te caigas para que te envíen a la muerte.

Sobre el campo cae ahora una penumbra prematura. Las últimas filas corren hacia la verja del campo, esquivando y saltando sobre los cuerpos de las prisioneras que han caído desfallecidas sobre el lecho de la pradera. El grupo que está en la puerta del bloque 25 es cada vez más grande, quizá haya ya unas mil. Los camiones aguardan preparados para partir. Aquellas que no quepan en el bloque se irán directamente a las cámaras de gas.

(Seweryna Szamglewska, Una mujer en Birkenau, Alba Editores, pag. 169-170)

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