UNA MUJER EN BIRKENAU: IMPOSIBLE HUIR

Posted on 24 noviembre, 2013

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BIRKENAU NIÑOSPara ahorrar gas queman a los niños vivos. Por eso los apartan y se los llevan a ellos solos. Un día, un niño pequeño, de unos cinco años, se les escapó a los SS cuando ya estaba en el mismísimo crematorio y con todo el esfuerzo de sus pies pequeños corrió de vuelta a la rampa. ¿Hacia dónde si no podía ir, dónde podía esconderse?

Las posibilidades de escaparse de este lugar son mínimas.

En una ocasión el SS Perschel se abalanzó sobre la moto y se colocó detrás de un fugitivo. Sus ojos no paraban de moverse, como si no pudieran mirar fijamente ni siquiera por un momento. Tenía el rostro pálido.

Las miradas de miles de prisioneros observaron la persecución. El camino es amplio y en aquel momento estaba vacío. Además está bien enguijarrado. Pero a pesar de todo la moto dio un giro brusco y volcó. Perschel resultó gravemente herido y desapareció del Lager. Muchos le desearon la muerte, pero él, después de una larga convalecencia, volvió con una pierna rígida y más corta. Y se quedó en Birkenau hasta enero de 1945.

(Seweryna Szmaglewska, Una mujer en Birkenau, Alba editores, pag. 311)

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