UNA MUJER EN BIRKENAU: EXPERIMENTOS MÉDICOS EN EL BLOQUE 10

Posted on 8 diciembre, 2013

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AUSCHWITZ EXPERIMENTOSEn el bloque 10 se hacen experimentos médicos con jóvenes prisioneras judías. Todas las pacientes, varios centenares en total, tienen derecho a decidir si prefiern una inyección o una operación de ginecología.

La inyección consiste en un virus que produce una enfermedad, tras la cual la mayoría de las mujeres muere rápidamente bajo observación médica. La operación consiste en cortar trozos de útero, en extirparles los ovarios y cosas parecidas. Hay prisioneras que consiguen sobrevivir a estas operaciones y que incluso se encuentran bien después, pero la mayoría mueren al cabo de un tiempo y entonces los SS van por un nuevo contingente de conejillos de Indias. La más joven de las prisioneras de este bloque es una judía alemana que se llama Hedi Schlesinger y tiene 16 años. Experimentan con Hedi y con su madre al mismo tiempo.

En junio trasladan el bloque donde se llevan a cabo los experimentos a un nuevo sector en construcción llamado “Irek”, que está junto al campo de Oswiecim. Los experimentos prosiguen su curso. En este caso quieren experimentar con mujeres embarazadas. Pero como las tentativas de inseminación artificial han fracasado, deciden que un grupo de hombres se encargue de fecundar a las prisioneras. Por este motivo, la Aufseherin Brunner se opone a que este barracón siga en Irek, para que no esté al lado del Stabsgebäude donde trabajan sus prisioneras (la mayoría judías, aunque hay algunas polacas).

No se sabe qué ha motivado el cambio de decisión, pero al final la idea de dejar embarazadas a las mujeres se ha quedado sólo en un proyecto de la SS.

En el Stabsgebäude, junto con otras mujeres empleadas en la lavandería de los SS, hay dos hermanas gemelas. Son judías de Eslovaquia, que llegaron a Oswiecim en el primer transporte de mujeres. Poco después  de su llegada fueron sometidas a una intervención, al igual que todas las mujeres de ese transporte que tenían entre 16 y 20 años. Las colocaron entre dos placas de celuloide; una que les cubría el abdomen y otra, la región lumbar. El instrumento se parecía a un aparato de rayos X. cuando se ponía en marcha, la mujer sentía un calor leve en la parte del cuerpo que estaba en contacto con el aparato, un calor que pasaba a ser muy intenso y que al final era un dolor similar a la menstruación pero más agudo. A continuación sentía una sacudida, como si algún órgano se desprendiera. Al final el experimento dejaba a las mujeres con una sensación de debilidad general.

Todas las chicas de este grupo dejaron de tener la menstruación y todas, excepto las dos gemelas, enfermaron y murieron poco después.

   (Seweryna Szmaglewska, Una mujer en Birkenau, Alba editores, pag. 333-334)