UNA MUJER EN BIRKENAU: LA ALEGRÍA DEL BOMBARDEO

Posted on 9 diciembre, 2013

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AUSCHWITZ CADAVERESQué liviano se hace entonces tu esfuerzo cuando acaba de oír por ti mismo que la línea del frente se está moviendo. Ahora ya no se trata de un relato infundado que alguien te ha contado. De todos modos es difícil saber de dónde proceden las detonaciones. ¿Acaso llegan desde Tarnow? ¿O quizá desde las montañas?

Cada noche un rumor lejano te arrulla. Te quedas dormido confiando en que tu liberación está cada día más cerca.

Los transportes de prisioneros a Alemania se hacen cada vez más frecuentes y también cada uno de ellos es más numeroso que nunca. Según el plan de las autoridades, todo el campo ha de estar vacío antes de que llegue el frente. Aunque nuestro sueño es aguantar en Oswiecim hasta el momento en que  llegue el ejército liberador. Pero no es nada fácil librarse del transporte. Las autoridades del campo están haciendo listados y deportan a cuadrillas enteras.

Durante estos días calurosos marcados por la alegría, la excitación y la inquietud, largas filas de prisioneras se están preparando para la deportación. Aguardan en filas de a cinco en el camino que hay entre los dos campos de mujeres, vigiladas por las SS. Ya han pasado por el baño. Se lo han quitado absolutamente todo. Les han dado unos vestidos grises, los mismos con los que deportaron a una parte de las judías húngaras. Una vez más cada una de ellas es un ser humano desnudo con las manos vacías. Les espera un campo nuevo y con él una existencia nueva que hay que empezar desde cero.

 (…)

Aparte de los prisioneros mayores de edad cada cierto tiempo deportan a los bebés nacidos en el campo. Los separan de las madres poco después de nacer, les tatúan un número en el muslo y los trasladan a los barracones del hospital, donde se quedan hasta que forman un grupo numeroso. Entonces, bajo el cuidado de varias enfermeras y unas SS, se les transporta a un campo para niños, al parecer en los alrededores de Lodz. Sus padres ya no los encontrarán.

No sólo hay transportes que salen del campo con destino a Alemania. Al Lager también llegan nuevas prisioneras. Son italianas y yugoslavas, arrestadas a menudo por forma parte de la guerrilla. Durante las primeras horas en el campo logran mantener su orgullo. No permiten que les quiten los galones de oficial y exigen que se les trate como prisioneras de guerra. Incluso algunas de ellas llegaron a golpear a las SS. Sin embargo, pronto fueron reducidas. (…)

Cada domingo por la tarde, cuando todo el Lager está en formación, entran en la rampa unos vagones de mercancías vacíos que se utilizan para los transportes, con unos agujeros pequeños arriba en la pared y con unas puertas que se cierran por fuera con cerrojo. Los prisioneros marchan con sus uniformes a rayas en filas de a cinco llevando sus últimas raciones de pan con margarina, las que reciben para el viaje. Algunos, muy pocos, llevan sus propios paquetes. En el ventanuco del vagón aparecen las caras de aquellos que aún quieren mirar. A veces sale una mano que dibuja en el aire un gesto de despedida.auschwitz evacuation

Por las noches, mientras Birkenau duerme, se oyen las canciones de los que se van, canciones polacas.

Todos esos movimientos indican que se está llevando a cabo una liquidación del Lager planificada.

Y de nuevo empiezan los sueños… Si al menos bombardeasen durante la noche la locomotora del tren…

Los ataques aéreos son cada vez más frecuentes. Las sirenas de Oswiecim y de Birkenau, y de toda la región de Silesia, aúllan asustadas. Para los prisioneros su sonido es una música alegre. Al oírlas, los SS corren atoa prisa hacia la puerta y se tumban en las trincheras y allí se quedan mientras dura el ataque. Es un anticipo de la libertad. Los presos saben que durante los bombardeos los SS no aparecerán. Así que dejan de trabajar y contemplan el espectáculo. No están obligados a ponerse a cubierto en las trincheras y en esos momentos se pueden permitir expresar sus sentimientos sin tapujos.

Ahora, entre el azul del cielo, muy arriba, aparece una escuadrilla. Brilla junto al sol, a veces desaparece para después emerger de nuevo en el cielo.

En la puerta de un barracón hay un grupo de prisioneros de pie que miran hacia arriba. Es imposible describir la emoción que sientes cuando recuperas la fe.

   (Seweryna Szmaglewska, Una mujer en Birkenau, Alba editores, pag. 344-347)