UNA MUJER EN BIRKENAU: NOTICIAS SOBRE EL LEVANTAMIENTO DE VARSOVIA

Posted on 13 diciembre, 2013

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VARSOVIAHoy todos son hermanos. Hoy todos se dicen con una sonrisa en los ojos que la ciudad de Tarnow ha sido conquistada, que han bombardeado Krzeszowice, que Cracovia se prepara para la evacuación.

También Oswiecim.

El campo va a ser liberado.

Cuando oyes esta noticia por primera vez sientes una conmoción como si te enfrentaras a la noticia de un nacimiento o de una muerte. No es ni alegría ni temor, sólo una conmoción.

Basta con mirar  los ojos de los prisioneros para saber quién sabe la noticia y quién no la conoce. Da igual que sea un hombre joven o una mujer mayor; su expresión es la misma. Percibes que han tomado la decisión firme de ser liberados o de morir en el intento, y que están llenos de alegría por haberla tomado.

Aunque no todos lo saben desde el principio, entre los prisioneros no hay paredes ni puertas tras las cuales puedas esconderte. Siempre vives a la vista de otros. Los unos observan a los otros y de este modo, en un tiempo breve, todos se enteran de los secretos. Y todos se preparan.

Por estas fechas no hay dinero suficiente para comprar unas buenas botas para la marcha o unas de esquí. De nada sirve entregar a cambio un poco más de tocino o de los dulces que recibes de casa. Es muy sencillo: las botas se han agotado. Incluso resulta difícil conseguir unos botines o unos simples zapatos de tacón bajo.

(…)

Por la noche te resulta imposible conciliar el sueño. Cuando piensas en Varsovia, en el levantamiento, del que han llegado tan buenas noticias en un primer momento, tus pensamientos cobran realidad. Tu imaginación se llena de visiones de calles conocidas, de las plazas y de tus rincones favoritos del casco antiguo. De repente imaginas una escena y con ella surgen recuerdos, a veces triviales, que ahora aparecen envueltos en una aureola luminosa y absorben tu imaginación.

¿Has sentido un deseo más fuerte que el que motivan el hambre y la sed? ¿Sabes que la necesidad de soñar puede ser más fuerte que la de dormir? (…)

Por fin llega la noche que, según dicen todos, será la decisiva. La tensión entre los prisioneros es tremenda. Los prisioneros no son capaces ya de esconder sus sentimientos, necesitan compartir las inquietudes que les suscita la espera. Antes de acostarse la gente se despide con un apretón de manos y con una mirada alegre. Sus pensamientos están ya al otro lado de la alambrada.

(…)

Los transportes se suceden durante todo el mes de agosto.

Durante todo ese mes ves cómo desfilan desde la rampa hasta el Lager un buen número de ciudadanos de Varsovia.

La gente lleva la ropa sucia y rota, a menudo manchada de sangre, las heridas mal curadas y los rostros que expresan un tremendo cansancio, con ojos llenos de desesperación muda, te permiten imaginar el campo de batalla de donde llegan. Procuras tener contacto con ellos aunque al mismo tiempo temes ver en el camino a algún ser querido, tienes miedo de que alguien te dé una mala noticia.

     (Seweryna Szmaglewska, Una mujer en Birkenau, Alba editores, pag. 351-357)

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