HITLER, LOS ALEMANES Y LA SOLUCIÓN FINAL: INICIOS DE LA POLÍTICA DE EXTERMINIO

Posted on 23 febrero, 2014

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(En el momento de su incorporación al Reich, el Warthegau contaba con un ocho por ciento de población judía, unos 350.000 judíos)

1389.4 Holocaust CLas figura más importantes en el escenario del Warthegau después de de 1939 fueron Arthur Greiser, gobernador del Reich y al mismo tiempo gauleiter del partido nazi, y Wilhem Koppe, jefe de las SS y la policía de la región. Greiser, nacido en la provincia de Posen en 1897, fue tremendamente implacable y resuelto en su determinación de convertir su región en el “Gau modelo” del gobierno nazi. Siempre que tropezaba con dificultades u obstrucciones recurría a una “comisión especial”, concedida personalmente por Hitler. Disfrutó en todo momento de los favores de Himmler, y el 30 de enero de 1942 recibió el rango honorario de Obergruppenführer de las SS. Koppe, nacido en Hildesheim en 1896, en teoría subordinado de Greiser pero en la práctica disfrutando de una alto grado de independencia como funcionario dirigente de las SS en la región, tuvo el control efectivo de la política de deportación en el Warthegau. Ocupaba también un puesto destacado y disfrutaba de los favores de Himmler y del Reichsführer-SS. En la misma fecha que se produjo el ascenso de Greiser en las SS, el 30 de enero de 1942, y precisamente en el momento en que se había iniciado la matanza de judíos del Warthegau, Koppe fue ascendido por Himmler al rango de SS-Obergruppenführer y General der Polizei. Al igual que Greiser, destacaba por su frialdad despiadada.

Fue el mismo Hitler quien marcó el tono de la administración de Polonia. El 12 de septiembre de 1939, el almirante Canaris le comentó al general Keitel que tenía conocimiento de las ejecuciones en masa (Füsilierungen) que estaban planificándose para Polonia “y que tenían que ser exterminados (ausgerottet) la nobleza y el clero especialmente”. Keitel le respondió que el Führer ya lo había decidido personalmente. La Wehrmacht tenía que aceptar el “exterminio racial” y la “limpieza política” de las SS y la Gestapo, aun sin querer tener nada que ver con ellas. (…). Hitler estuvo implicado en una primera fase en los planes para una “solución a la Cuestión Judía” en Polonia, aunque las ideas emanaron de Himmler (presumiblemente en estrecha colaboración con el jefe de la Policía de Seguridad Reinhard Heydrich). (…) Los planes para Polonia, que fueron consolidándose poco a poco entre septiembre y primeros de octubre de 1939, consideraban, por lo tanto, una división en tres zonas: las partes que serían incorporadas al Reich y acabaraín siendo completamente germanizadas y acordonadas mediante una fortificación oriental; un “Gau de extranjeros” dirigido por alemanes bajo el mando de Hans Frank, que se situaría en el exterior de una propuesta “Muralla Este”, estaría centrado en Cracovia y se llamaría “Gobierno General”, y que actuaría a modo de zona intermedia; y un establecimiento judío al este de esta zona, al que irían a parar los judíos de Polonia y Alemania. Sin embargo, las expectativas iniciales, tanto de una reserva judía en la zona de Lublin como de la deportación en masa de los judíos alemanes hacia el Gobierno General, rápidamente demostró ser ilusoria. Las dificultades organizativas y administrativas se habían infravalorado. El intento inmediato de Eichmann, en octubre de 1939, de deportar a los judíos de Viena a la zona de Lublin quedó rápidamente interrumpido. (…) Hitler era quien marcaba la pautas y era asimismo la autoridad final en cuanto a decidir el grado de brutalidad de la política racial; (…)

En febrero de 1940 se hicieron patentes profundas divisiones en la política de deportación. Mientras Himmler presionaba por la deportación rápida de polacos y judíos para dar cabida al planificado flujo de alemanes en los territorios anexionados, Göring se oponía a la pérdida de mano de obra útil para la guerra y estaba respaldado por Frank, ansioso por bloquear el aumento de desterrados que se veían obligados a instalarse en su dominio. (…) El 31 de julio de 1940 se celebró en Cracovia una importante reunión para tratar el asunto. Greiser destacó en la reunión las dificultades crecientes que se vivían en el Warthegau. Habló de la “masificación” de judíos, pues la construcción del gueto de Litzmannstadt (Lodz) había concentrado allí cerca de 250.000 de ellos. Se trataba, declaró, de una simple solución provisional. Todos aquellos judíos tendrían que abandonar el Warthegau, y se había previsto que fueran deportados al Gobierno General. Se había imaginado que en la reunión se discutirían los detalles. Pero en la reunión se tomó una nueva decisión, la de deportar a los judíos a Madagascar. Era necesario aclarar las cosas. Las dificultades para alimentar a los judíos obligados a permanecer recluidos en el gueto, además de los crecientes problemas relacionados con todo tipo de enfermedades, significaban, declaró, que no podrían quedarse allí a pasar el invierno. (…)

Fue en esta coyuntura cuando, en el verano de 1941, se iniciaron conversaciones sobre nuevas posibilidades a contemplar. Y la primera evidencia de dichas posibilidades se observa en los comentarios surgidos entre los integrantes del escalafón superior de la administración del Warthegau. El 16 de julio de 1941 el jefe del Servicio de Seguridad (SD) en Posen, el SS-Sturmbannführer Rolf-Heinz Höppner –un hombre próximo tanto a Greiser como a Koppe- envió a Adolf Eichmann, de la Oficina Principal de Seguridad del Reich en Berlín, un informe de las discusiones que habían tenido lugar en los cuarteles generales del gobernador del Reich, titulado “Solución al problema judío”, y en las que habían estado implicados distintos organismos. Se mencionaba una posibles solución a la Cuestión Judía en el Reichsgau Wartheland.y se trataba de la concentración de todos los judíos del Warthegau en un enorme campo para 300.000 personas, que se situaría cerca del centro de la producción de carbón, donde los judíos aptos para trabajar podrían ser explotados de diversas maneras con un control de vigilancia relativamente sencillo (según garantizaba el policía en jefe de Lodz, el SS-Brigadeführer Albert) y sin peligro de epidemia para la población no judía. El siguiente punto abordaba el tema de qué hacer con aquellos judíos que no pudieran trabajar. Se asestaba un golpe novedoso y siniestro, ofreciendo una racionalización cínica para el genocidio. “Este invierno corremos el peligro”, decía el acta, “de no poder alimentar a todos los judíos. Debemos considerar seriamente si la solución más humana no sería terminar con todos aquellos judíos no aptos para trabajar mediante algún tipo de preparado de efecto rápido. En cualquier caso, esto sería más placentero que dejarlos morir de hambre”. Se recomendaba además la esterilización de todas las judías todavía capaces de tener hijos, para que “el problema judío” quedara completamente solventado con la actual generación. (…)

El informe de Höppner demuestra que en julio de 1941 existían aún puntos de vista divergentes –incluso entre las autoridades del Lodz- sobre el tratamiento de los judíos encerrados en guetos, ahora que dichos guetos parecían más una perspectiva a largo plazo que una solución transitoria. Pero, por encima de todo, el informe destaca la idea de genocidio en su fase embrionaria.

En julio de 1941 los acontecimientos estaban ya presionando fuertemente sobre la política alemana respecto a los judíos, en dirección al genocidio. Los preparativos para la “guerra de aniquilación” con la Unión Soviética marcaron, hay que destacarlo, un “salto cualitativo” hacia el genocidio. (…) Inicialmente el Einsatzgruppen no se comportó de modo unitario, y durante las primeras semanas de la campaña fue produciéndose una escalada gradual de las matanzas. Sólo después de que en agosto de 1941 Himmler aclarara cuáles eran las tareas del Einsatzgruppen, se produjo una drástica extensión de la matanza de todos los judíos, independientemente de su edad o su sexo. (…)

El 31 de julio de 1941 Göring, que en teoría estaba al frente de la coordinación de la emigración forzada de los judíos alemanes desde las postrimerías del gran pogromo de noviembre de 1938, encargó a Heydrich llevar a cabo los preparativos necesarios para la “solución completa de la Cuestión Judía dentro de la esfera de influencia alemana en Europa” (…) el mando [seguía] buscando aún una solución territorial, que se planteara el traslado de los judíos alemanes y de otros lugares de Europa a una reserva masiva situada en el este, más allá de los Urales. (…) La solución territorial que se apuntaba todavía en verano de 1941 se basaba en una rápida victoria alemana. Pero en septiembre, esta posibilidad empezaba ya a reducirse. (…) Fue en octubre y noviembre de 1941 cuando se tejieron a toda velocidad los hilos de la red del exterminio.

(…) la decisión de llevar a cabo el exterminio físico –al menos el de los judíos no aptos para trabajar- estaba ya tomada, aunque era en Rusia, y no Polonia, el área de implementación prevista.

Mientras tanto, empezaban a emerger nuevos puntos de vista en cuanto al propósito de “solventar la Cuestión Judía”. En círculos íntimamente relacionados con la Cuestión Judía, se hablaba ya de forma ominosa sobre “medidas especiales” de exterminio. Dentro de esta precisa coyuntura, Viktor Brack, de la cancillería del Führer y antiguo inspirador de la “acción de eutanasia” (cuyo personal, después de haber interrumpido el “programa” en el Reich a finales de agosto, estaba ahora disponible para ser reorganizado y aportaba la “experiencia” derivada de la gasificación de los enfermos incurables), ofreció su consejo sobre el potencial envenenamiento con gas como medio para atajar el “problema judío”. También en octubre, las SS reclutaron trabajadores polacos en Belzec, al este de Polonia, para construir allí un campo de exterminio –uno de los tres campos (los otros fueron Sobibor y Trebolina) que acabaron convirtiéndose en la Operación Reinhard, dirigida por Globocnick, el jefe de la policía de Lublin. El antiguo personal dedicado a la eutanasia enviado para establecer contacto con Globocnick llegó a Lublin por aquellas fechas. Las primeras gasificaciones experimentales en Auschwitz (con prisioneros de guerra soviéticos) tuvieron lugar a finales de verano y principios de otoño de 1941, y la construcción del campo de exterminio en Auschwitz-Birkenau se inició a finales de aquel año. (…) A principios de diciembre de 1941 se inició el exterminio regular y sistemático en el lugar que se había seleccionado especialmente para este propósito, Chelmno, y fue llevado a cabo por un “equipo especial” que tenía experiencia previa en el exterminio mediante furgones de gas.

Dentro del marco del “programa de eutanasia”, que se desplegó en el Reich entre el otoño de 1939 y el verano de 1941, una “unidad especial”, a las órdenes de Herbert Lange, había estado operando en las áreas anexionadas del este, y desde una base en Posen. (…) La técnica utilizada por el Sonderkommando de Lange fue la gasificación de las víctimas mediante el envenenamiento por monóxido de carbono en el interior de un furgón de gran tamaño. (…) En noviembre de 1941, poco después de regresar de Berlín, la unidad de Lange –que había aumentado en tamaño- se trasladó de Posen a Chelmno y a principios de diciembre de 1941 empezó a utilizar dos furgones de gas (en el trascurso de un mes se incorporó un tercer furgón) enviados desde Berlín. Así empezó el proceso de matanza, siendo estos los primeros lugares de exterminio que iniciaron sus operaciones.

(Ian Kershaw: Hitler, los alemanes y la solución final, La Esfera de los libros, 2009, pags. 114 a 136)