HITLER, LOS ALEMANES Y LA SOLUCIÓN FINAL: PASIVIDAD DE LOS ALEMANES ANTE EL GENOCIDIO

Posted on 3 marzo, 2014

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CLASE RAZACómo ya hemos sugerido, el conocimiento generalizado de los fusilamientos en masa de judíos era también compatible con un espectro de respuestas que iban desde la sincera aprobación hasta la condena más absoluta, y por encima de todo con una apático encogerse de hombros, la sensación de impotencia y el hábito de mirar para otro lado ante las verdades más desagradables.

Muchos datos sugieren, de hecho, que este último tipo de reacción –es decir, la no reacción- era la más común. Si uno de los términos mencionados resume la conducta del pueblo alemán ante la persecución de los judíos es ése: pasividad. La pasividad estaba en consonancia con diversas actitudes internalizadas hacia los judíos. De la forma más evidente, se correspondía con un antisemitismo latente, y casi indiscutiblemente con una mentalidad de “indiferencia moral”. Reflejaba también la apatía, un volver la cabeza deliberadamente a las preocupaciones personales, y una disposición a aceptar sin críticas el derecho del Estado a emprender acciones radicales contra sus “enemigos”. Por encima de todo, diría yo, la pasividad, como la “reacción” más general, era el reflejo de una predominante falta de interés por la Cuestión Judía, que ocupaba un lugar muy bajo en el orden de prioridades de la mayoría de los alemanes durante la guerra y jugaba sólo un papel menor en la formación general de la opinión popular. Mientras los judíos eran asesinados a millones, la inmensa mayoría de los alemanes tenía la cabeza ocupada en muchas otras cosas. (…) Teniendo en cuenta el acceso a información sobre el genocidio y la comprensión de la misma, ¿no debería haber reaccionado la gente de otro modo? ¿No habría respondido la población de otros países de una manera más “honorable” en circunstancias similares? Sospecho que no. (Ian Kershaw: Hitler, los alemanes y la solución final, La Esfera de los libros, 2009, pags. 248-249)