L’UNIVERS CONCENTRATIONNAIRE: LOS ESCLAVOS NO DAN MÁS QUE SU CUERPO

Posted on 23 abril, 2014

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Mais les camps eux-mêmes n’étaient pas favorables aux discussions politiques. Les criminels n’avaient que mépris pour ces questions. Et la vie mentale de la plupart des autres détenus était entièrement absorbée par la hantise des nourritures. Ils ne parlaient inlassablement que recettes de cuisine. Les nouvelles militaires seules passionnaient tout le monde. Ce pouvait être la liberté et la vie. La méfiance dans les rapports entre les détenus cloisonnait très strictement les échanges de vue. Les communistes se camouflaient le plus possible, craignant une dénonciation aux SS qui les enverrait à la corde, à la Strafkompanie ou au camp de représailles. Mais les gens de droite, les P.S.F., avaient peur des communistes, et, après quelque temps de d’expérience de la vie des camps, ils se taisaient aussi. Lorsque j’étais travailleur de nuit à Bartensleben, j’avais fait entrer dans mon Kommando deux bons militants communistes, Claude et Maurice. Nous utilisions les loisirs de la nuit à étudier un peu le mouvement ouvrier ou à examiner la politique de 1936 en France. Ces conversations furent interrompues sur l’ordre formel de notre Kapo Emil Künder. Emil craignait que le seul fait de nous voir parler ensemble un peu longuement n’attirait l’attention des SS et n’entraînât des représailles.

Prisioneros del campo de concentración de Buchenwald (Alemania) tras su liberación redactan un cartel que dice: "La lucha contra el fascismo no debe detenerse en ...". Fuente: USHMM

Les conditions étaient meilleures dans une grande ville comme Buchenwald. L’énorme masse des détenus favorisait les rapprochements. À Buchenwald, en dehors de l’organisation communiste, qui atteint là, sans doute, un degré de perfection et d’efficience unique dans les annales des camps, il y eut des réunions plus ou moins régulières entre des éléments politiques allant des socialistes à l’extrême droite, et qui aboutirent à la mise en forme d’un programme d’action commune pour le retour en France. Il y eut aussi des réunions secrètes de la franc-maçonnerie, qui se tenaient dans un petit bois à l’intérieur du camp. Mais tout cela n’intéressait que des cercles très étroits et était ignoré de l’énorme majorité des concentrationnaires.

C’est précisément cette asphyxie mentale, multipliée encore par les violences des criminels, qui était le mal le plus dangereux des camps.

(Rousset, David : L’univers concentrationnaire, Hachette, 2008, pag. 85-87)

[Pero los mismos campos no eran favorables a las discusiones políticas. Los criminales sólo despreciaban esas cuestiones. Y la vida mental de la mayor parte de los otros detenidos estaba del todo absorbida por la obsesión de la comida. No hablaban más que incansablemente de comida. Solo las noticias militares apasionaban a todo el mundo. Podían ser la libertad y la vida. La desconfianza en los informes entre los detenidos cerraban muy estrictamente los intercambios de vista. Los comunistas se camuflaban lo más posible, temiendo una denuncia a los SS que les llevaría a la cuerda, a la Strafkompanie o al campo de represalias. Pero lsa gentes de derechas, los P.S.F., tenían miedo de lo comunistas, y después de algún tiempo de experiencia de la vida de los campos, se callaban también. Cuando era trabajador nocturno en Bartensleben, hice entrar en mi Kommando a dos buenos militantes comunistas, Claude et Maurice. Utilizábamos el tiempo libre de la noche para estudiar un poco el movimiento obrero o para examinar la política de 1936 en Francia. Estas conversaciones fueron interrumpidas por la orden formal de nuestro Kapo Emil Künder. Emil temía que el mero hecho de vernos hablar juntos durante cierto tiempo atraía la atención de los SS y causaba represalias.

Las condiciones eran mejores en una gran ciudad como Buchenwald. La enorme masa de detenidos favorecía los acercamientos. En Buchenwald, fuera de la organización comunista, que alcaza sin duda un grado de perfección y de eficiencia única en los anales de los campos, hubo reuniones más o menos regulares entre los elementos políticos que iban desde los socialistas a la extrema derecha, y que concluyeron con la puesta a punto de un programa de acción común para la vuelta a Francia. Hubo también reuniones secretas de la francmasonería, que se tenían en un pequeño bosque en el interior del campo. Pero todo esto no interesaba más que a círculos muy estrechos y era ignorado por la enorme mayoría des los concentracionarios.

Era precisamente esta asfixia mental, multiplicada todavía por las violencias de los criminales, el mal más peligro de los campos.]

PREGUNTAS:

1. En los campos de concentración, ¿quiénes estaban habitualmente interesados en las conversaciones políticas? ¿Qué riesgos corrían?

2. ¿Por qué los demás prisioneros no se interesaban por estas discusiones?